viernes, 31 de octubre de 2008

De Ingenieros

Despues de estar cuatro horas seguidas en un fraccionamiento haciendo un levantamiento topográfico, un descanso cae como anillo al dedo. Fuimos Raúl y yo al OXXO y volvimos con provisiones.

Entre tres y cuatro de la tarde pasa algo muy especial en cualquier lugar donde uno se encuentre. Es una hora en la que hay silencio y dicen por ahí que la tarde le roba diez minutos al reloj. Es un silencio de cierta manera natural. Los carros siguen transitando y la televisión haciendo ruido, pero la naturaleza guarda silencio. Los pájaros no cantan, el viento sólo silva a lo lejos, en fin, hasta los árboles, flores y plantes guardan silencio.

Afuera hacía un calor impresionante para estar en Guadalajara y el sol con sus rayos picaba a todo aquel que se atreviera a salir. Entramos a una construcción cuyo interior estaba fresco y ambientamos un poco el lugar con música de Delgadillo. Dos cubetas sirvieron de asientos y así abrimos la primer cerveza. El sonido de la botella siendo destapada es uno de los más bellos que alguien puede oír y el primer trago de cerveza helada después de tanto trabajo fue mágico. Es increíble como un sandwich, una bolsa de takis y dos cervezas en buena compañía pueden reponer de manera maravillosa el cansancio físico, mental y espiritual y dar fuerza suficiente para seguir midiendo otras tantas horas.

jueves, 30 de octubre de 2008

Estaba por un camino terregoso caminando con mi brazo completo al fin. Las botas hacen sonar cada paso e intento que lo hagan lo menos posible. Voy por la orilla del camino intentando esconder mi cuerpo con la maleza.

Hay un venado bebé recostado sobre el tronco de un árbol que ha sido talado por leñadores (el árbol no el venado). Al verme corre y al yo seguirlo me encuentro con su mamá. Ambos corren hacia el bosque tupido (¿así se llamaba el bosque?) y desaparecen. Me siento sobre el frío suelo en espera del macho que pueda estar por ahí.

En eso se atraviesa una creatura gatuna salvaje de un tamaño impresionante. Volteo a ver al animal y me contesta con una mirada fija y penetrante. Bajo la bala, apunto y veo impresionado como un conejo aún más grande que el gato se coloca algunos metros atrás (del gato no de mí).

Lo bueno es que mi tío me la hizo fácil cuando desesperado por mi tardanza va a buscarme en su camioneta negra y ambos animales huyen despavoridos.

sábado, 25 de octubre de 2008

La misma luna

La noche cubría a la lluvia, la lluvia a Nueva Aventura, ah no, ese es otro cuento. ¿En qué iba? La noche cubría la ciudad (que a final de cuentas también representa una "nueva aventura") en el cielo mi amiga que hace unos días era brillante y redonda es ahora una línea apenas perceptible de luz blanca. Supongo que tiene que cederle (aunque sea por poco tiempo)la soberanía del cielo nocturno a las estrellas.

Unas vías interminables hacia atrás e interminables hacia adelante. El caminante caminaba paso a paso como quien sabe la dirección en la que va pero no sabe su destino ni mucho menos el tiempo que le tomará llegar a él. Las piedras resuenan con cada paso que da y la brisa acaricia su cara como ayer y como mañana. Lo único que podría hacer que se saliera del camino sería un tren, y como todo el mundo sabe los trenes solo pasan unas pocas veces al día y no tardan más de diez minutos en desaparecer.

Catorce pensamientos revolotean en su cabeza. Nueve en el pasado, uno en el presente y cuatro en el futuro. Las del pasado son personas extrañadas y momentos que no se van a repetir. Las del futuro incierto sobre problemas mundanos y sobre todo situaciones incompletas que están tardando mucho en concretarse. ¿Y el presente? apenas y se presenta. Si hay un pensamiento en el presente es nadamás por la alegría que siente al ir de la mano de Dios. Por que no hay nada màs. ¿Hace falta algo más?

Un tecolote muestra por tercera vez su blancura sobre el cielo oscuro. Su suave ulular y su aleteo van como sincronizados con la brisa fresca, y el sonido de sus pasos. ¿Qué hace un tecolote en el centro de una ciudad como ésta? Quizá es que ésta zona de la ciudad pudiera no ser considerada como urbana. Es una zona digamos pequeña pero en ella se ven muchas cosas. Desde pájaros coloridos hasta perros saltando con alegría entre las plantas y flores de cinco colores diferentes. Pero esta noche las flores están dormidas exhaustas de mostrar su belleza durante todo el día. Y sólo se ve la luna incompleta, el tecolote ululando, las vías eternas, el jóven pensando, sus pasos sonando y su soledad bien acompañada.

martes, 21 de octubre de 2008

Manejaba en dirección indefinida cuando veo dos mujeres (¿niñas?) en la orilla del camino. Una está vestida casual y la otra de vestido negro y un velo cubre su cara. Llora y la primera la consuela. Al ir con ellas doyme cuenta que ha muerto la madre de su madre. ¿Por qué no lo sabía? El funeral era tipo gringo y había un montón de caras indistintas pero conocidas. La gente platicaba cual reunión social, nótese el señor (¿o jóven?) de traje gris con la copa en la mano. Las paredes blancas con acabados de madera al raz del suelo. Un ataúd en medio de todos y una columna estorbando la mitad de la vista de la escena. El murmullo de muchas conversaciones y una niña (¿mujer?) siendo consolada por su amiga y su amigo parado a un lado incapaz de reaccionar de manera correcta.

domingo, 19 de octubre de 2008

Un carro (rojo) y una pendiente. Curvas y velocidad. Acelera y él (que va de copiloto) tiene miedo. Curvas y curvas interminables en un camino de terrazería. Una sierra sobre la que va el pequeño carro dejándo una estela de polvo café a su paso. Árboles alrededor y cuando la cherokee (roja) manejada por ella pasa en sentido contrario, viene la calma.

miércoles, 15 de octubre de 2008

Caraluna

El niño la mira, mira.
La niña la está mirando.

El viento refresca cual aliento suspirante. El rocío depositado en el pasto acaricia a quien lo visita a esta hora. Y quien lo visita suspira cual viento refrescante.

Oh luna, luna, luna. La muy floja se durmió temprano anoche y quiere compensarlo. Su cara se ilumina de verlos. Conoce su amor, sobre todo su amor por el Creador, y el amor del Creador por ellos. ¿Cómo no iba a saludarlos con tal entusiasmo? cuando uno de sus principales propósitos es ser una gran y hermosa muestra de Su amor por él y por ella.

Ay Luna, luna, luna. De verte se queda pensando, de sentir en la noche fresca tu abrazo. De verte el universo se expande y su ser se hace pequeño. El viento no debía soplar, y no sopló. El pasto no debía de susurrar, y no susurró. El grillo no debía cantar, y no cantó. Sus mentes de niños, sus corazones gigantes, Su amor infinito, y la luna brillando. Ésa hora en la que el tiempo es estático o, más bien, eterno.

La niña la mira, mira.
El niño la está mirando.

miércoles, 1 de octubre de 2008

Ojos que no ven, corazón que siente más

Siento (así de mal estoy) por primera vez que estar lejos no es fácil. Yo lo sabía, en teoría. En general mi pensamiento era: "las cosas van a ser iguales, simplemente los eventos van a ser más distantes entre sí". Dicho de otra manera, en vez de que sepas de tus amigos todos los días, vas a saber de ellos cada semana. El problema es que la situación es un tanto más complicada.

Resulta que pasa un fenómeno peculiar, sigo hablando con mis amigos, y se podría decir que bastante o "suficiente". El problema es que la mayoría de mis conversaciones carecen de profundidad. Se reducen a enumerar las actividades o situaciones en las que nos encontramos. Ya no contamos nuestros problemas y sobre todo alegrías reales y diarias. Mucho menos compartimos pensamientos, planes y esperanzas. Estos amigos se van perdiendo poco a poco y temo que tarde o temprano cuando queramos retomar la amistad, ya no haya punto de partida para hacerlo. Simplemente llegar a tal grado de distanciamiento que cuando quiera volver a mi amigo, ya no lo reconozca.

La principal razón por la que pasa esto, es por que en realidad, o no estamos acostumbrados a hablar por msn,o no eran tan amigos. En el primer caso no me preocupo, por que es gente que yo se que cuando nuestros caminos se vuelvan a encontrar la amistad va a seguir intacta, solo que nos tardaremos un rato (no más de 5 minutos) en poner nuestras vidas al corriente. En el segundo caso lo más probable es que la distancia mate la amistad, si es que se le puede llamar así a lo que teníamos.

Pero estoy generalizando, en realidad hay con quienes las conversaciones si son bastante profundas, desgraciadamente los puedo contar con una mano y me sobran dedos. El inconveniente es que surge un problema mayor: extraño con mayor intensidad. Supongo que esto sucede por que se nota con facilidad la aparente falta de un abrazo o alguna muestra de cariño impedidos por la distancia.

Las soluciones mundanas: o dejas de tratar a esas amistades y te consigues otras en donde estás, o intentas seguir con esas amistades y te quedas en el pasado, lo cual no es sano. Las soluciones que considero un cristiano pudiera tomar, considerando que estoy donde estoy por que Él lo quiere: pudiera pensar que Dios quiere que cambie de amistades y ambiente totalmente, o simplemente que han estado en mi vida por una razón y extrañarlas es simplemente una cruz más que hay que cargar.

Entonces tenemos varios problemas. En las conversaciones sencillas de las que hable al principio, la solución es sencilla. Con los que hablo poco y no son mis amigos de verdad, cuando los vuelva a ver será simplemente como ver a un conocido más. Las personas con las que hablo poco y son mis amigos de verdad, seguirán siendolo a pesar de todo, y aun que las extrañe mucho, no hay mas que seguir haciéndolo y esperar. Con las personas que hablo más se complica.

Si fuera alguien del mundo estaría realmente perdido creo yo. Seguir con amistades de ese nivel a una distancia tan grande en verdad no sería sano. Creo que solo se lastimarían las personas (sin sentido), además según el mundo aunque nos volvieramos a encontrar algún día, "las cosas no serían iguales" y no habría valido la pena tanto sufrimiento. Como alguien me dijo alguna vez, poco a poco la amistad ira disminuyendo hasta que ya no quede nada. La respuesta lógica mundana sería olvidar y encontrar nuevas personas a las que pueda llamar amigos y amigas. Sin embargo esto me dejaría total y completamente insatisfecho como persona. ¿De qué sirvieron 18 años de formar una vida de amistades si al final todo fue para nada?

Gracias a Dios soy cristiano. Se simplifica un poco, ahora hay que encontrarle un significado profundo a estas simplificaciones. ¿Qué pasa si Dios quiere que cambie de amistades, relaciones y ambiente? Entonces seguir en contacto sería ir en contra de su voluntad. Sería lo primero que pensaría alguien si es mandado lejos por Su voluntad. Pero entonces se estaría perdiendo el significado profundo del viaje en sí. No pretendo descifrar en su totalidad los planes que Dios tiene para mí, pero dadas las cosas que han ido pasando me puedo ir dando una idea. Una cosa sé, y es que solo gracias a Dios he seguido en contacto con las personas que quiero, y solo gracias a Él se ha dado tal comunicación que he llegado a extrañar como nunca lo había hecho en mi vida. También sé que por algo Dios ha puesto a ciertas personas en ciertos momentos de mi vida, formando lazos que humanamente son dificiles de explicar y también que por algo no estoy con ellas en este momento.

Ahora, a final de cuentas el significado que le quiero dar es el último planteado: la cruz. Podrá sonar a redundancia, pero por lo ya planteado antes, es la única solución a mi problema. Entonces habrá que escoger entre seguir hablando con mis amistades o mantener más distancia por decirlo así. Por que nos guste o no, la comunicación acorta distancias. Sin embargo no es lo único que lo hace. Mantener una comunión espiritual entre las personas queridas, entiéndase compartir el amor hacia Dios, es una comunicación más fuerte que la humana.

A estas alturas cortar de tajo la comunicación sería imposible con ciertas personas, aún más la comunión. Pero cada caso es particular, y hay con quienes puedo seguir hablando, y por lo tanto extrañando y sufriendo, y esa es mi cruz y mi alegría y mi consuelo. Pero hay otras personas con las que ya no se puede hablar, por que la amistad es muy grande y la comunicación muy poca, entonces nos queda solo el compartir el amor que sentimos hacia Dios en todo momento. Mi único consuelo cuando me acuerdo de esas personas y no puedo hablar con ellas, es pedirle a Dios que las cuide y las ame por mi mientras no estoy a su lado, y mi cruz en ese caso es no poder hacerlo yo mismo. Me aferro a no perder la distancia espiritual, por que si nuestros cuerpos están separados no hay problema, pero si nuestras almas, sentimientos y pensamientos empiezan a divagar en mundos distintos, entonces de verdad la amistad por más grande que pudiera ser, moriría en un instante.

lunes, 29 de septiembre de 2008

El día en que la fé movió la montaña


Se imaginará el lector creyente la alegría que puede uno sentir al sentir el poder de Dios en su vida, sobre todo en mi caso que era una de las primeras veces que en verdad lo sentía. La historia de Chayo y Andrea trajeron a la frate una nueva ola de ánimo y esperanza a pesar de la poca respuesta del pueblo. A la hora de la catequesis ¡oh sorpresa! ¡llegaron dos niños del molino para escuchar lo que teniamos que decir! En verdad es algo de considerarse si pensamos que la distancia para llegar en verdad era mucho más larga de lo que parecía. En esta ocasión, si mal no recuerdo, se había invitado a las señoras a jugar a la chalupa y vinieron más que los días anteriores. Incluso fue un señor: el buen don César. También había más jóvenes y nos enteramos de un chavito que era evangelico ¡y estaba dispuesto a escuchar lo que teníamos que decir!

Una anécdota curiosa pasó ese día. En algún punto de la tarde estabamos jugando futbol con los chavos del pueblo, y de pronto me di cuenta que se me había caído la cruz que tenía colgada al cuello. Esa cruz que significaba mi envío misionero y inicio en ese apostolado. El campo estaba cubierto de maleza y parecía una tarea imposible buscar el pequeño crucifijo. Aún así lo busqué por más de media hora, hasta que Chayo me preguntó que estaba haciendo. Le platiqué la situación y su respuesta fue simplemente: "tu tranquilo, ten Fé". Entonces Chayo da dos o tres pasos, se agacha, y ante mi asombro levanta la pequeña cruz en su mano. Para el escéptico será suerte, para mí y espero que para cualquier creyente que lea esto, sepa que que la Fé de Chayo una vez más se demostró.

La hora de la celebración empieza a llover y van 3 o 4 personas. Increible que después de tener una catequesis tan llena, tuvieramos una celebración de la palabra, que es más importante, vacía. Teníamos la sensación de que todo iba bien cuando en realidad las señoras iban a la catequesis por la chalupa, los niños para jugar y los jóvenes por el fucho. Regresamos un poco desanimados, y en algún punto (no recuerdo si fue por que fuimos a casa de doña pau o simplemente ibamos regresando de la celebración y queríamos descansar) intentamos entrar a la cocina y estaba cerrada. No lo podíamos creer. El día estuvo impresionantemente lleno de altibajos y este era el colmo. Si mal no recuerdo, de alguna manera Castro tuvo la culpa, y no pude evitar sentir algo de rencor hacia ella por los problemas que ya había en la frate, creo que esto quizá ella ni siquiera lo sabe.

Le batallamos un rato. Todas las ventanas estaban cerradas y los niños se pusieron a ayudarnos. Finalmente conseguimos un martillo y no recuerdo como pero logramos abrir la puerta que estaba cerrada por dentro. En caso de que tenga alguien curiosidad, el letrero que trae Chayo dice: "prohibido cerrar".

Más tarde esa noche vimos que se acercaba un carro. Era Daniel en la frate movil. Realmente a estas alturas ya no sabía ni que esperar. Fuimos a saludarlo y viendo la situación de la frate y el pueblo, resolvieron tener una hora santa dirigida por Daniel. Quisiera poderla describir, pero realmente no puedo. Lo único que puedo recordar es que después de la velada se sintió más unión entre la frate y la sensación de que no estabamos solos.

Este día Ale empezó a quejarse de un malestar...

sábado, 20 de septiembre de 2008

¿hasta cuando?

Sentado escribía. La mano en la sien implica desesperación. ¿Hasta cuando Señor? Tus hijos asesinan, secuestran, violan, atacan. Tus hijos pecan. Tus hijos son todo menos hermanos entre sí. Cada día su corazón agusanado se corrompe más. Y así, con cada nueva noticia, con cada nuevo evento, somos cada vez más indiferentes.

Si solo las personas "malas" o enemigas del Reino, fueran las que pecaran y alejaran a los hombres de Dios, no habría tanto problema. De un enemigo esperas problemas y adversidades. ¡Pero tú! ¡Tú que te dices su hijo y lo traicionas! Un día Lo amas con todo tu corazón y quieres gritarle al mundo que ha resucitado, pero al siguiente entra en tí la indiferencia y la tibieza y no haces nada al respecto o obras en Su contra. Y es que no hacer nada es lo mismo que ir en contra. Por que como ya he dicho, no es tiempo de niñerías, es tiempo de santidad. Si nos quejamos de tanta violencia en nuestro mundo, país, ciudades y colonias, y ya nos dimos cuenta de que las soluciones de los hombres no han llegado a ningún lado, pues hay que tratar algo nuevo, algo insólito que quizá la gente se imagina pero que no tienen idea hasta que grado puede llegar. Es el amor de Dios, la redención de nuestros pecados por Cristo y la gracia que sólo el Espíritu Santo puede dar.

Si actuamos en su nombre y en el camino a la santidad, otra cosa sería. Seguiría habiendo enemigos, pero al menos los enemigos serían conocidos y declarados, no como ahora que se encuentran silenciosos hasta en nuestra propia casa. Y entonces podríamos verdaderamente hablar de la construcción del Reino aquí en la tierra. Si no somos parte de la solución, somos parte del problema y el que no está con Cristo está contra Él.

viernes, 19 de septiembre de 2008

Y Chayo habla:


(adaptación de las palabras de Chayo, apóstol de nuestro Señor Jesucristo por el amor de Padre y la gracia del Espíritu Santo y hermano mío en Cristo Jesús)

Fuimos de visiteo Andrea y yo como los días anteriores. De toda el área que nos tocaba visitar, tan sólo una señora nos abrió la puerta. Después de platicar un poco con la señora, nos menciona de unas casas que casi nunca son visitadas por los misioneros. El lugar se llama "el molino" y se encuentra "por este camino todo derecho". Decidí junto con Andrea aventarme la caminata. Imagínense ahora un camino de terracería. Como esos de las películas que se pierden en el horizonte. No había nada a la derecha y nada a la izquierda: solo camino. Después de un buen rato de andar, nos topamos con un caballo y su niño (¿o era al revés?) y le preguntamos por el molino. El niño quitado de la pena nos dijo: "¡¿el molino?! nembe todavía le cuelgan unos kilometros"

Nos desanimamos un poco pero seguimos caminando, el calor era impresionante y no había ni una sombra en donde descansar y además se nos había olvidado llevar agua. Después de un rato me acuerdo que vimos a nuestra derecha un cementerio. Mientras estaba viéndolo, sentí como el morral golpeaba contra mi pierna a cada paso. Decidí sacar la Biblia, que era lo único que traía y le dije a Andrea que la abriera para ver que nos decía el Señor. La primera frase que se leía al abrirla decía: "Sigan por este camino". La impresión en los dos no se dejó esperar y con ánimo renovado seguimos caminando más felices y con más amor.

Entonces poco a poco se fue acercando un árbol, él único alrededor que daba una sombra decente. Decidimos descansar ahí pero cuando nos acercamos vimos a un señor de sombrero y machete acostado a lado de su bicicleta. Preguntamos por el molino y cual sería nuestra sorpresa cuando nos contestó: "están en él". No se veía nada alrededor. Preguntamos por las casas y nos pidió que los siguieramos. Fuimos (nosotros caminando y el en bici) por una pequeña brecha que se abría por entre el monte. Después de un rato me empezé a preocupar por que el señor iba muy callado y traía un machete, además de que cada vez ibamos por caminos más metidos y dificiles, por lo que me puse adelante de Andrea.

Pronto descubrí que mis miedos eran infundados: llegamos a tres casitas muy humildes que pertenecían a una sola familia encabezada por un señor y una señora mayores. Alguien pensaría que tanto caminar para llegar a tres casitas es algo poco práctico. Pero la manera en la que nos recibieron fue algo para recordar. El agua de noria que probé, no sé como pero estaba más fría que si estuviera congelada y es el agua más rica que he probado en mi vida. Nos recibieron con un amor impresionante y aún teniendo muy poco, nos lo ofrecieron, y tuvimos un muy buen rato de plática con ellos. La efusividad y habilidad para platicar de Don Telo, un señor alto, de sombrero y botas, moreno y de ojos verdes, era algo impresionante. Las tres generaciones de la familia se notaban sedienta de Dios y increiblemente alegres de recibir a los misioneros y platicar con ellos.


La alegría que sentíamos cuando Chayo terminó de hablar no se puede expresar con palabras.

lunes, 8 de septiembre de 2008

Compañeros del camino

El camino es largo y dificil, está por demás decirlo. Tropezamos (¡vaya que si tropezamos!) y nos levantamos. Está claro que sin Su ayuda sería imposible alcanzar la santidad. Su ayuda viene en muchas formas: gracia, bendiciones, cachetadas de guante blanco, etc. Pero hoy quiero analizar una en específico: la comunión de los santos.

Dice una frase acerca de los seminaristas "gracias a tu oración, será sacerdote". Y es cierto y no sólo aplica a los seminaristas. La interceción entre los miembros de la Iglesia, tanto peregrina como purgante y triunfante, es fundamental para la vida en santidad. Esa comunión que existe entre las personas santas (estar en gracia es estar en estado de santidad) es un "recurso" o gracia que nos da Dios que no podemos desaprovechar.

Lo bueno de esta comunión es que no se limita a la comunicación como la conocemos los pobrecitos hombres. Esa comunión de manera mística podemos sentirla personalmente al momento de la oración, intercesión y penitencia por algún hermano. Basándonos en el hecho de que "si un miembro del cuerpo sufre, todo el cuerpo sufre" y viceversa, podemos afirmar que esto es verdad. Y más aún, ésta comunión no respeta tiempo ni espacio.

Así, intercediendo unos por otros en nuestros defectos, debilidades y problemas podemos fomentar con mayor eficacia una vida en comunidad. Si yo pido por mi hermano que está pasando por un momento dificil, o de prueba, o simplemente de trabajo intenso, o si pido por que tenga sabiduría o sepa discernir, se santifica él y me santifico yo. Siguiendo éste principio de circulo de oración como lo verían algunos o comunión de los santos como lo veo yo (la diferencia está en que la comunión es constante y en todo momento) nos podremos acercar más a una Iglesia más santa.

Juntos en la comunión que el amor por Cristo nos da, podemos hacer cosas increíbles en Su nombre. Sintamos pues Su amor en el amor de y por los demás, sólo entonces podemos realmente llegar a la santidad, meta última de todo cristiano. No dejemos entonces de orar por las intenciones del Papa y su Iglesia y de interceder unos por otros ante Dios nuestro Padre.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

¡quien se sabe hijo de Dios no deja lugar para la tristeza!

No es lo mismo tristeza que dolor. La tristeza viene del alma, es profunda y quita toda la felicidad de nuestro ser. La tristeza corrompe y envilece. Hace que los metros se hagan kilometros y los segundos horas. Atrofia los sentidos y entorpece la razón. Asegura el daño al corazón y lo hace permanente. Corta la conexión con el amor y puede llevar al odio. Hace daño a la amistad y la lleva al fracaso. Se puede evitar con la alegría intrínseca que nos da el amor. Y se debe evitar por que de no hacerlo lo mata. Puede llevar a la depresión y a la apatía, a la iseguridad y la autocomplacencia, a la muerte y al pecado.

El dolor por otro lado es diferente. Es inevitable por que es consecuencia directa del sufrimiento que es característica intrínseca de la vida (a veces más, a veces menos). El dolor se carga como cruz y santifica. Fortalece los sentidos y mueve a la razón. Habiendo dolor en el corazón puede (y debe) haber alegría en el alma. Alegría fundada en el amor de Dios hacia nosotros, de nosotros hacia Dios, y del amor hacia y para el prójimo. La cruz hace llevadero el dolor, hace contacto la distancia y evento el tiempo. Contacto por que sientes al ser perdido(en todos los sentidos)/distante/ausente en tu corazón. Y evento por que el tiempo deja de ser expectante. Ya no existe el "¿cuánto falta?", si no los recuerdos y la esperanza. El corazón no se daña, si no que se hace más fuerte. Asegura la conexión con el amor ¡y lo hace permanente! Encuentra lazos en la amistad y la hace superar toda barrera. Y sobre todo, nos acerca más a Dios y a su misericordia.

El Señor no te va a dar una cruz que sepa que no puedas cargar. Pero necesitas tu cruz para santificarte. "el que no carga su cruz y me sigue, no puede ser mi discipulo" (Lc.14,27)

martes, 2 de septiembre de 2008

Esta tarde vi llover

Y duele. Duele cuando mi amiga se enoja. Duele más cuando no quiere verme. Duele todavía cuando tanto la extraño. También duelen las veces que serían y no fueron.

Duele la noche sin estrellas nublada. Duele el intento de olvido que quiere alejarte. Duele que no puedo olvidarte. Duele que no pienso olvidarte.

Duele la voz que taladra mi mente. Duele la lágrima negra en mi mano. Duele mi ser por que no puedo verte. Por que no quieres verme.

Duelen los juegos (¿juegos?) que te da por jugarme. Duele que pienses que yo también juego. Duele que pienses que yo te hago daño. Sabiendo bien que no puedo hacer nada.

Y duele. Pero duele más cuando quieres que duela.

lunes, 1 de septiembre de 2008

Distance shall not consume us

Since i've been gone, there's not a day i don't think about all and every single one of you. Those people who have captured, conquered and are the owners of my heart. Since friendship, thus love, is not a feeling, it cannot go away with something as simple as time. It takes a lot more to destroy love, and I believe there are only two ways: that I want to stop loving you, or that you want tu stop loving me. So let's be calm, there's no risk that distance or time will destroy, or even harm, our friendship.

You may tell me that after a while it wouldn't be the same. Well I think that's one of the greatest lies you can tell. It wouldn't be the same if this was what we call friendship nowadays. People often call "friends" the people they hang out with, or the people they party with, or talk to. Is that a friend? Friendship should go way beyond that. I won't try to tell you what a real friend is, because you know it. But try to remember all the characteristics that make ours so special.

First of all, we share our love for God, and therefore the love of God for us. That, more than friends makes us siblings. From there, I can tell that we share a love greater than any trivial or simple sharing of simpaties. Our friendship goes farther than a simple likeness. There's a point (of no return) where the likeness among friends goes in a radical way from "feeling good" or having a good time, to really caring about each other. When someone gets to that point, and i'm sure we have, there could be any barrier possible that you can imagine, and after we meet again, things will be exactly the same.

domingo, 31 de agosto de 2008

- sueño

- sape

- morral

¿qué sigue?

sábado, 30 de agosto de 2008

continuemos..


En que estabamos...

Ah si! mi primera catequesis fue algo decepcionante para mí. No había señores. Recuerdo perfectamente que empezó a chispear y que lalo nos visitó para ver que faltaba y en que nos podía ayudar. Termina la catequesis y es hora de la celebración de la palabra. Eramos una frate de 8 personas, de las cuales 5 era nuestra primera misión. Digamos que la celebración no salió como esperabamos. Había falta de organización, que se noto sobre todo en los cantos (a capela y desafinadísimos)y en la entrada y salida de los misioneros de la capilla. Aún así fue bastante gente (o al menos eso pensaba), lo que no consideré es que era domingo.

Así terminó el segundo día en el fresno. Después de una buena dinámica, y sintiendome realmente agotado por primera vez en mi vida nos fuimos a dormir. Después de un sueño increiblemente reponedor empezó una vez más el tamborileo de saludo al sol de los mexicas. Luego siguiendo con la canción de brazos de sol de Alejandro Filio y Silvio Rdz y luego "vete ya". Bonitos recuerdos. Hicimos nuestras actividades de la mañana, desayunamos juntos, y nos dispusimos a visitar las casas. Casi seguro que me tocó con castro.

El día se repitió en cuanto actividades, claro que en el fresno ningún día es igual (siquiera parecido) a otro. A la hora de la catequesis volvió a chispear, y una vez más no se veían señores por ningún lado. Opté entonces por visitar las casas en busca de señores, con éxito relativo ya que logré platicar con algunos, pero casi siempre apáticos. A la hora de la celebración la cantidad de gente bajo radicalmente. La frate cada vez se enfriaba más, ya no platicabamos en la noche.

Para el cuarto día ya se sentía tensión en el ambiente. Había pequeños "problemas" por estupideces como la comida, el orden en la celebración, etc. Nada grave, pero la tensión se debía mas que nada a la frustración que sentíamos antes la poca respuesta del pueblo. Cada vez iba menos gente a la catequesis y a la celebración. Y entonces empezó a actuar poco a poco el poder del Señor.

Esa mañana como de costumbre nos fuimos de visiteo. No me acuerdo con quien, pero recuerdo que llegamos algo tarde a comparación de los otros días. Ya estaban todos en la escuelita menos una bina: chayo y andrea. Como ya era tarde, supusimos que los habían invitado a comer en alguna casa y no nos preocupamos. Después de bastante rato (ya habíamos acabado de comer y estábamos descansando) llegan Chayo y Andrea sudados y agitados, pero con una sonrisota en la cara. - ¿Qué pasó? Y empieza la historia del buen Chayo:

jueves, 28 de agosto de 2008

Esta es la historia de una planta

Una planta que fue sembrada por dos amigos que tenían una hermosa amistad. Ella insistía en que la importancia estaba en que la semilla se regara todos los días. Él en que la semilla se sembrara profundo en la tierra. Al principio los dos estaban muy enamorados de su semilla y su amistad crecía conforme lo hacían los primeros brotes.
Sin embargo llegó un día en que una espina salió fuera de lugar. Ella en un descuido se pinchó y brotó sangre. Él, seguía enamorado de su planta y la cuidaba cada día con más esmero. Pero ella seguía ofendida y reclamaba a su amigo por que ya no jugaban ellos, ni platicaban, ni se reían. La vida de él se convirtió en dedicarse a cuidar su planta pues aun que no quería dejar a su amiga, sabia que tenía que escoger. Ella seguía visitando la planta pero ya no la cuidaba con cariño.
Aun que todavía se querían mucho, cada vez se veían menos. Hubo años enteros en que sus únicos encuentros eran alrededor de la planta cuando iban a cuidarla. Finalmente ella se hartó y dejó de visitar la planta, y por lo tanto de ver a su amigo. Él vió a lo largo de su vida crecer la planta más y más.
Antes de morir, Él la extrañaba a ella, y veía todo lo que había crecido su planta y se daba cuenta que nada de eso sería de no ser por su amistad. Ella lo extrañaba a él y se daba cuenta que extrañaba el amor que había sentido cuando cuidaba la planta con cariño y esmero.
Ellos murieron, y la planta creció tanto que con sus frutos alimentó países enteros, con su sombra cubrió naciones y alrededor de su tronco jugaron varios niños. Esta es la historia de una planta que gracias al sacrificio de la más bella amistad que puede existir, trajo beneficios indescriptibles a la humanidad.

martes, 19 de agosto de 2008

Yo también me quedé con varias dudas del relato anterior. Me lo contó un personaje muy peculiar, pero si nuestros caminos se vuelven a cruzar le haré un montón de preguntas.

¿Por qué aventarse?

Se puede describir como el hecho de aventarse a un río. ¿Por qué te aventaste al río? Aún no lo sé. Se puede describir como aventarse a un río con ropa en época de calor. No es que el calor sofoque, por el contrario, es muy agradable. El olor de las flores es mágico y el verde es intenso. Hay bichos pero ¿a quien le importa en un paisaje así? Aún así parecería una buena idea aventarse al río. La corriente ni siquiera se ve fuerte, el agua está profunda y las posibilidades son infinitas. El río no tiene ningún atractivo particular. El ambiente de alrededor, como ya dije, es agradable. Pero aún así hay algo que llama a aventarse. Aún estando totalmente vestido. ¡especialmente por estar totalmente vestido!

¡qpluash! (mala onomatopeya)

Todo es de un color azul verdoso, pero solo eso. No hay más. Se empieza a distinguir el fondo submarino e incluso algunas manchas verduzcas más oscuras que bien podrían ser plantas. Pero hay que respirar. El respiro del nuevo nacimiento es inspirador. Revivió. Pero ahora se flota a la deriva. La ropa hace que el sentimiento sea especial. Por que cuando uno nada con la vestimenta diseñada para tal actividad, el agua se adapta al cuerpo y los movimientos son libres y dirigidos. Sin embargo con camisa, pantalón y zapatos de por medio, parececiera que a cada movimiento dirigido por la propia voluntad, hubiera dos dirigidos por la fuerza del río. Pero no en el mal sentido, si no en el sentido agradable. Flotar a la deriva sintiendo que el resultado de tus movimientos es complementado por una fuerza superior. Y ya se saldrá alguna vez a tierra firme. Y el calor placentero os secará las ropas. Y el descanso después de ir contra una corriente que es más fuerte de lo que parecía será el descanso más agradable que jamás podrás tener.

Por eso, a persinarse y aventarse

lunes, 4 de agosto de 2008

Carta a Diogneto

Exordio:

Pues veo, Excelentísimo Diogneto, tu extraordinario interés por conocer la religión de los cristianos y que muy puntual y cuidadosamente has preguntado sobre ella: primero, qué Dios es ése en que confían y qué género de culto le tributan para que así desdeñen todos ellos el mundo y desprecien la muerte, sin que, por una parte, crean en los dioses que los griegos tienen por tales y, por otra, no observen tampoco la superstición de los judíos; y luego qué amor es ése que se tienen unos a otros; y por qué, finalmente, apareció justamente ahora y no antes en el mundo esta nueva raza, o nuevo género de vida; no puedo me-nos de alabarte por este empeño tuyo, a par que suplico a Dios, que es quien nos concede lo mismo el hablar que el oír, que a mí me conceda hablar de manera que mi discurso redunde en provecho tuyo, y a ti el oír de modo que no tenga por qué entristecerse el que te dirigió su palabra.

I. Refutación del politeísmo.

Una vez que te hayas purificado de todos los prejuicios que dominan tu mente y te hayas liberado de tus hábitos mentales que te engañan, haciéndote como un hombre radicalmente nuevo puedes comenzar a ser oyente de ésta que tú mismo confiesas ser una doctrina nueva. Mira, no sólo con tus ojos, sino también con tu inteligencia cuál es la realidad y aun la apariencia de ésos que vosotros creéis y decís ser dioses. Uno es una piedra como las que pisamos; otro es un pedazo de bronce, no mejor que el que se emplea en los cacharros de nuestro uso ordinario; otro es de madera, que a lo mejor está ya podrida; otro es de plata, y necesita de un guardia para que no lo roben; otro es de hierro y el orín lo corrompe; otro es de arcilla, en nada mejor que la que se emplea para los utensilios más viles. ¿No están todos ellos hechos de materia corruptible?... ¿No fue el escultor el que los hizo, o el herrero, o el platero o el alfarero?... No son todos ellos cosas sordas, ciegas, inanimadas, insensibles, inmóviles? ¿No se pudren todas? ¿No se destruyen todas? Esto es lo que vosotros llamáis dioses, y a ellos os esclavizáis, a ellos adoráis, para acabar siendo como ellos. ¿Por eso aborrecéis a los cristianos, porque no creen que eso sean dioses?... 1

II. Refutación del judaísmo.

¿Por qué los cristianos no practican la misma religión que los judíos? Los judíos, en cuanto se abstienen de la idolatría y adoran a un solo Dios de todas las cosas al que tienen por Dueño soberano, piensan rectamente. Pero se equivocan al querer tributarle un culto semejante al culto idolátrico del qué hemos hablado. Porque los griegos muestran ser insensatos al presentar sus ofrendas a objetos insensibles y sordos; pero éstos hacen lo mismo, como si Dios tuviera necesidad de ellas, lo cual más parece propio de locura que de verdadero culto religioso. Porque el que hizo «el cielo y la tierra y todo lo que en ellos se contiene» (Sal 145, 6) y que nos dispensa todo lo que nosotros necesitamos, no tiene necesidad absolutamente de nada, y es él quien proporciona las cosas a los que se imaginan dárselas... No es necesario que yo te haya de informar acerca de sus escrúpulos con respecto a los alimentos, su superstición en lo referente al sábado, su gloriarse en la circuncisión y su simulación en materia de ayunos y novilunios: todo eso son cosas ridículas e indignas de consideración. ¿Cómo no hemos de tener por impío el que de las cosas que Dios ha creado para los hombres se tomen algunas como bien creadas, mientras que se rechazan otras como inútiles y superfluas? ¿Cómo no es cosa irreligiosa calumniar a Dios, atribuyéndole que él nos prohibe que hagamos cosa buena alguna en sábado? ¿No es digno de irrisión el gloriarse en la mutilación de la carne como signo de elección, como si con esto ya hubieran de ser particularmente amados de Dios?... Con esto pienso que habrás visto suficientemente cuánta razón tienen los cristianos para apartarse de la general inanidad y error y de las muchas observaciones y el orgullo de los judíos 2.

III. Los cristianos en el mundo.

En cuanto al misterio de la religión propia de los cristianos, no esperes que lo podrás comprender de hombre alguno. Los cristianos no se distinguen de los demás hombres ni por su tierra, ni por su lengua, ni por sus costumbres. En efecto, en lugar alguno establecen ciudades exclusivas suyas, ni usan lengua alguna extraña, ni viven un género de vida singular. La doctrina que les es propia no ha sido hallada gracias a la inteligencia y especulación de hombres curiosos, ni hacen profesión, como algunos hacen, de seguir una determinada opinión humana, sino que habitando en las ciudades griegas o bárbaras, según a cada uno le cupo en suerte, y siguiendo los usos de cada región en lo que se refiere al vestido y a la comida y a las demás cosas de la vida, se muestran viviendo un tenor de vida admirable y, por confesión de todos, extraordinario. Habitan en sus propias patrias, pero como extranjeros; participan en todo como los ciudadanos, pero lo soportan todo como extranjeros; toda tierra extraña les es patria, y toda patria les es extraña.

Se casan como todos y engendran hijos, pero no abandonan a los nacidos. Ponen mesa común, pero no lecho. Viven en la carne, pero no viven según la carne. Están sobre la tierra, pero su ciudadania es la del cielo. Se someten a las leyes establecidas, pero con su propia vida superan las leyes. Aman a todos, y todos los persiguen. Se los desconoce, y con todo se los condena. Son llevados a la muerte, y con ello reciben la vida. Son pobres, y enriquecen a muchos (/2Co/06/10). Les falta todo, pero les sobra todo. Son deshonrados, pero se glorían en la misma deshonra. Son calumniados, y en ello son justificados. «Se los insulta, y ellos bendicen» (1 Cor 4, 22). Se los injuria, y ellos dan honor. Hacen el bien, y son castigados como malvados. Ante la pena de muerte, se alegran como si se les diera la vida. Los judíos les declaran guerra como a extranjeros y los griegos les persiguen, pero los mismos que les odian no pueden decir los motivos de su odio.

Para decirlo con brevedad, lo que es el alma en el cuerpo, eso son los cristianos en el mundo. El alma está esparcida por todos los miembros del cuerpo, y los cristianos lo están por todas las ciudades del mundo. El alma habita ciertamente en el cuerpo, pero no es es del cuerpo, y los cristianos habitan también en el mundo, pero no son del mundo. El alma invisible está en la prisión del cuerpo visible, y los cristianos son conocidos como hombres que viven en el mundo, pero su religión permanece invisible. La carne aborrece y hace la guerra al alma, aun cuando ningún mal ha recibido de ella, sólo porque le impide entregarse a los placeres; y el mundo aborrece a los cristianos sin haber recibido mal alguno de ellos, sólo porque renuncian a los placeres. El alma ama a la carne y a los miembros que la odian, y los cristianos aman también a los que les odian. El alma está aprisionada en el cuerpo, pero es la que mantiene la cohesión del cuerpo; y los cristianos están detenidos en el mundo como en un prisión, pero son los que mantienen la cohesión del mundo. El alma inmortal habita en una tienda mortal, y los cristianos tienen su alojamiento en lo corruptible mientras esperan la inmortalidad en los cielos. El alma se mejora con los malos tratos en comidas y bebidas, y los cristianos, castigados de muerte todos los días, no hacen sino aumentar: tal es la responsabilidad que Dios les ha señalado, de la que no sería licito para ellos desertar.

Porque, lo que ellos tienen por tradición no es invención humana: si se tratara de una teoría de mortales, no valdría la pena una observancia tan exacta. No es la administración de misterios humanos lo que se les ha confiado. Por el contrario, el que es verdaderamente omnipotente, creador de todas las cosas y Dios invisible, él mismo hizo venir de los cielos su Verdad y su Palabra santa e incomprensible, haciéndola morar entre los hombres y estableciéndola sólidamente en sus corazones. No envió a los hombres, como tal vez alguno pudiera imaginar, a un servidor suyo, algún ángel o potestad de las que administran las cosas terrenas o alguno de los que tienen encomendada la administración de los cielos, sino al mismo artífice y creador del universo, el que hizo los cielos, aquel por quien encerró el mar en sus propios limites, aquel cuyo misterio guardan fielmente todos los elementos, de quien el sol recibió la medida que ha de guardar en su diaria carrera, a quien obedece la luna cuando le manda brillar en la noche, a quien obedecen las estrellas que son el séquito de la luna en su carrera; aquel por quien todo fue ordenado, delimitado y sometido: los cielos y lo que en ellos se contiene, la tierra y cuanto en la tierra existe, el mar y lo que en el mar se encierra, el fuego. el aire, el abismo, lo que está en lo alto, lo que está en lo profundo y lo que está en medio. A éste envió Dios a los hombres. Ahora bien, ¿lo envió, como alguno de los hombres podría pensar, para ejercer una tirania y para infundir terror y espanto? Ciertamente no, sino que lo envió con bondad y mansedumbre, como un rey que envia a su hijo rey, como hombre lo envió a los hombres, como salvador, para persuadir, no para violentar, ya que no se da en Dios la violencia. Lo envió para invitar, no para perseguir; para amar, no para juzgar. Ya llegará el día en que lo envíe para juzgar, y entonces ¿quién será capaz de soportar su presencia?... 3.

IV. El designio salvador de Dios.

65 Dios, Señor y Creador del universo, que hizo todas las cosas y las distinguió según su orden, no sólo se mostró amador de los hombres, sino también magnánimo con ellos. En realidad siempre fue tal, y lo sigue siendo, y lo será: benévolo, bueno, sin ira y veraz: sólo él es bueno. Y habiendo concebido un designio grande e inefable, lo comunicó sólo con su Hijo. Pues bien, mientras su voluntad llena de sabiduría se mantenía en secreto y se guardaba, parecía que no se cuidaba ni se preocupaba de nosotros. Pero después que lo reveló por medio de su Hijo amado y manifestó lo que tenía preparado desde el principio, nos lo dio todo de una vez, a saber, no sólo tener parte en sus beneficios, sino ver y comprender lo que ninguno de nosotros hubiera jamás esperado.

Así pues, teniéndolo todo preparado en sí mismo y con su Hijo, hasta el tiempo próximo pasado nos permitió que nos dejáramos llevar a nuestro antojo por nuestros desordenados impulsos, arrastrados por los placeres y concupiscencias. No es que tuviera en manera alguna complacencia en nuestros pecados, pero los toleraba. Ni tampoco aprobaba entonces aquel tiempo de iniquidad, sino que iba preparando el tiempo actual de justicia, para que, habiendo quedado en aquel tiempo convictos par nuestras propias obras de que éramos indignos de la vida, ahora fuéramos hechos dignos de ella por la bondad de Dios; y habiendo quedado bien patente que nosotros por nosotros mismos no podíamos entrar en el reino de Dios, se nos conceda ahora la capacidad de entrar por el poder del mismo Dios. Cuando nuestra iniquidad llegó a su colmo y se puso plenamente de manifiesto que la paga que podíamos esperar era el castigo y la muerte, llegó aquel momento que Dios había dispuesto de antemano a partir del cual tenía que mostrarse su bondad y su poder. ¡Oh maravillosa benignidad y amor de Dios para con los hombres! No nos aborreció, no nos arrojó de sí, no nos guardó rencor, sino que se mostró magnánimo, nos soportó, y compadecido de nosotros cargó sobre sí nuestros pecados. ÉI mismo «entregó a su propio Hijo» (Rm 8, 32) como rescate por nosotros: al santo por los pecadores, al inocente por los malvados, «al justo por los injustos» (1 Pe 3, 18), al incorruptible por los corruptibles, al inmortal por los mortales. Porque, ¿qué otra cosa podía cubrir nuestros pecados, fuera de su justicia? ¿En quién podíamos nosotros, malvados e impíos, ser justificados, sino sólo en el Hijo de Dios? ¡Oh dulce trueque! ¡Oh obra insondable! ¡Oh beneficios inesperados! La iniquidad de muchos quedó sepultada en un solo justo, y la justicia de uno bastó para justificar a muchos malvados.

De esta suerte, habiéndonos convencido Dios en el tiempo pasado de que por nuestra propia naturaleza no éramos capaces de alcanzar la vida, y habiendo mostrado ahora al salvador que es capaz de salvar lo imposible, quiso que a partir de estas dos cosas creyéramos en su bondad y le tuviéramos como sustentador nuestro, padre, maestro, consejero, médico, inteligencia, luz, honor, gloria, fuerza, vida, sin que anduviéramos preocupados de nuestro vestido o comida.

Si deseas llegar a alcanzar también tú esta fe, procura primero alcanzar el conocimiento del Padre. Porque Dios amó a los hambres, por los cuales hizo el mundo, a quienes sometió todas las cosas de la tierra, a quienes dio la razón y la inteligencia, los únicos a quienes concedió mirar hacia arriba para que pudieran verle, a quienes modeló a su propia imagen, a quienes envió a su Hijo unigénito (1 Jn 4, 9), a quienes prometió el reino de los cielos, que dará a los que le hubieren amado. No tienes idea de la alegría que te llenará cuando llegues a alcanzar este conocimiento, o del amor que puedes llegar a sentir para con aquel que primero te amó hasta tal extremo. Y cuando llegues a amarle, te convertirás en imitador de su bondad. No te maravilles de que el hombre pueda llegar a ser imitador de Dios: lo puede, si lo quiere Dios. Porque la felicidad no está en dominar tiránicamente al prójimo, ni en querer estar siempre por encima de los más débiles, ni en la riqueza, ni en la violencia para con los más necesitados: en esto no puede nadie imitar a Dios, porque todo esto es ajeno de su grandeza. Más bien el que toma sobre sí la carga de su prójimo, el que en aquello en que es superior está dispuesto a hacer el bien a su inferior, el que suministra a los necesitados lo que él mismo recibió de Dios, éste se convierte en Dios de los que reciben de su mano, éste es imitador de Dios.

Entonces, aunque morando en la tierra, podrás contemplar cómo Dios es el Señor de los cielos; entonces empezarás a hablar los misterios de Dios; entonces amarás y admirarás a los que reciben castigo de muerte por no querer negar a Dios; entonces condenarás el engaño y el extravio del mundo, cuando conocerás la verdadera vida del cielo, cuando llegarás a despreciar la que aquí se tiene por muerte, cuando temerás la muerte verdadera, que está reservada para los condenados al fuego eterno que ha de castigar hasta el fin a los que a él sean arrojados. Entonces, cuando hayas llegado a tener conocimiento de aquel fuego, admirarás a los que por causa de la justicia soportan este fuego temporal, y los tendrás por bienaventurados 4.

........................

1. Carta a Diogneto, cap. 2,

2, Ibid., cap. 3-4.

3. Ibid., cap. 5-7.

4. Ibid., cap. 8-10.