lunes, 29 de septiembre de 2008

El día en que la fé movió la montaña


Se imaginará el lector creyente la alegría que puede uno sentir al sentir el poder de Dios en su vida, sobre todo en mi caso que era una de las primeras veces que en verdad lo sentía. La historia de Chayo y Andrea trajeron a la frate una nueva ola de ánimo y esperanza a pesar de la poca respuesta del pueblo. A la hora de la catequesis ¡oh sorpresa! ¡llegaron dos niños del molino para escuchar lo que teniamos que decir! En verdad es algo de considerarse si pensamos que la distancia para llegar en verdad era mucho más larga de lo que parecía. En esta ocasión, si mal no recuerdo, se había invitado a las señoras a jugar a la chalupa y vinieron más que los días anteriores. Incluso fue un señor: el buen don César. También había más jóvenes y nos enteramos de un chavito que era evangelico ¡y estaba dispuesto a escuchar lo que teníamos que decir!

Una anécdota curiosa pasó ese día. En algún punto de la tarde estabamos jugando futbol con los chavos del pueblo, y de pronto me di cuenta que se me había caído la cruz que tenía colgada al cuello. Esa cruz que significaba mi envío misionero y inicio en ese apostolado. El campo estaba cubierto de maleza y parecía una tarea imposible buscar el pequeño crucifijo. Aún así lo busqué por más de media hora, hasta que Chayo me preguntó que estaba haciendo. Le platiqué la situación y su respuesta fue simplemente: "tu tranquilo, ten Fé". Entonces Chayo da dos o tres pasos, se agacha, y ante mi asombro levanta la pequeña cruz en su mano. Para el escéptico será suerte, para mí y espero que para cualquier creyente que lea esto, sepa que que la Fé de Chayo una vez más se demostró.

La hora de la celebración empieza a llover y van 3 o 4 personas. Increible que después de tener una catequesis tan llena, tuvieramos una celebración de la palabra, que es más importante, vacía. Teníamos la sensación de que todo iba bien cuando en realidad las señoras iban a la catequesis por la chalupa, los niños para jugar y los jóvenes por el fucho. Regresamos un poco desanimados, y en algún punto (no recuerdo si fue por que fuimos a casa de doña pau o simplemente ibamos regresando de la celebración y queríamos descansar) intentamos entrar a la cocina y estaba cerrada. No lo podíamos creer. El día estuvo impresionantemente lleno de altibajos y este era el colmo. Si mal no recuerdo, de alguna manera Castro tuvo la culpa, y no pude evitar sentir algo de rencor hacia ella por los problemas que ya había en la frate, creo que esto quizá ella ni siquiera lo sabe.

Le batallamos un rato. Todas las ventanas estaban cerradas y los niños se pusieron a ayudarnos. Finalmente conseguimos un martillo y no recuerdo como pero logramos abrir la puerta que estaba cerrada por dentro. En caso de que tenga alguien curiosidad, el letrero que trae Chayo dice: "prohibido cerrar".

Más tarde esa noche vimos que se acercaba un carro. Era Daniel en la frate movil. Realmente a estas alturas ya no sabía ni que esperar. Fuimos a saludarlo y viendo la situación de la frate y el pueblo, resolvieron tener una hora santa dirigida por Daniel. Quisiera poderla describir, pero realmente no puedo. Lo único que puedo recordar es que después de la velada se sintió más unión entre la frate y la sensación de que no estabamos solos.

Este día Ale empezó a quejarse de un malestar...

sábado, 20 de septiembre de 2008

¿hasta cuando?

Sentado escribía. La mano en la sien implica desesperación. ¿Hasta cuando Señor? Tus hijos asesinan, secuestran, violan, atacan. Tus hijos pecan. Tus hijos son todo menos hermanos entre sí. Cada día su corazón agusanado se corrompe más. Y así, con cada nueva noticia, con cada nuevo evento, somos cada vez más indiferentes.

Si solo las personas "malas" o enemigas del Reino, fueran las que pecaran y alejaran a los hombres de Dios, no habría tanto problema. De un enemigo esperas problemas y adversidades. ¡Pero tú! ¡Tú que te dices su hijo y lo traicionas! Un día Lo amas con todo tu corazón y quieres gritarle al mundo que ha resucitado, pero al siguiente entra en tí la indiferencia y la tibieza y no haces nada al respecto o obras en Su contra. Y es que no hacer nada es lo mismo que ir en contra. Por que como ya he dicho, no es tiempo de niñerías, es tiempo de santidad. Si nos quejamos de tanta violencia en nuestro mundo, país, ciudades y colonias, y ya nos dimos cuenta de que las soluciones de los hombres no han llegado a ningún lado, pues hay que tratar algo nuevo, algo insólito que quizá la gente se imagina pero que no tienen idea hasta que grado puede llegar. Es el amor de Dios, la redención de nuestros pecados por Cristo y la gracia que sólo el Espíritu Santo puede dar.

Si actuamos en su nombre y en el camino a la santidad, otra cosa sería. Seguiría habiendo enemigos, pero al menos los enemigos serían conocidos y declarados, no como ahora que se encuentran silenciosos hasta en nuestra propia casa. Y entonces podríamos verdaderamente hablar de la construcción del Reino aquí en la tierra. Si no somos parte de la solución, somos parte del problema y el que no está con Cristo está contra Él.

viernes, 19 de septiembre de 2008

Y Chayo habla:


(adaptación de las palabras de Chayo, apóstol de nuestro Señor Jesucristo por el amor de Padre y la gracia del Espíritu Santo y hermano mío en Cristo Jesús)

Fuimos de visiteo Andrea y yo como los días anteriores. De toda el área que nos tocaba visitar, tan sólo una señora nos abrió la puerta. Después de platicar un poco con la señora, nos menciona de unas casas que casi nunca son visitadas por los misioneros. El lugar se llama "el molino" y se encuentra "por este camino todo derecho". Decidí junto con Andrea aventarme la caminata. Imagínense ahora un camino de terracería. Como esos de las películas que se pierden en el horizonte. No había nada a la derecha y nada a la izquierda: solo camino. Después de un buen rato de andar, nos topamos con un caballo y su niño (¿o era al revés?) y le preguntamos por el molino. El niño quitado de la pena nos dijo: "¡¿el molino?! nembe todavía le cuelgan unos kilometros"

Nos desanimamos un poco pero seguimos caminando, el calor era impresionante y no había ni una sombra en donde descansar y además se nos había olvidado llevar agua. Después de un rato me acuerdo que vimos a nuestra derecha un cementerio. Mientras estaba viéndolo, sentí como el morral golpeaba contra mi pierna a cada paso. Decidí sacar la Biblia, que era lo único que traía y le dije a Andrea que la abriera para ver que nos decía el Señor. La primera frase que se leía al abrirla decía: "Sigan por este camino". La impresión en los dos no se dejó esperar y con ánimo renovado seguimos caminando más felices y con más amor.

Entonces poco a poco se fue acercando un árbol, él único alrededor que daba una sombra decente. Decidimos descansar ahí pero cuando nos acercamos vimos a un señor de sombrero y machete acostado a lado de su bicicleta. Preguntamos por el molino y cual sería nuestra sorpresa cuando nos contestó: "están en él". No se veía nada alrededor. Preguntamos por las casas y nos pidió que los siguieramos. Fuimos (nosotros caminando y el en bici) por una pequeña brecha que se abría por entre el monte. Después de un rato me empezé a preocupar por que el señor iba muy callado y traía un machete, además de que cada vez ibamos por caminos más metidos y dificiles, por lo que me puse adelante de Andrea.

Pronto descubrí que mis miedos eran infundados: llegamos a tres casitas muy humildes que pertenecían a una sola familia encabezada por un señor y una señora mayores. Alguien pensaría que tanto caminar para llegar a tres casitas es algo poco práctico. Pero la manera en la que nos recibieron fue algo para recordar. El agua de noria que probé, no sé como pero estaba más fría que si estuviera congelada y es el agua más rica que he probado en mi vida. Nos recibieron con un amor impresionante y aún teniendo muy poco, nos lo ofrecieron, y tuvimos un muy buen rato de plática con ellos. La efusividad y habilidad para platicar de Don Telo, un señor alto, de sombrero y botas, moreno y de ojos verdes, era algo impresionante. Las tres generaciones de la familia se notaban sedienta de Dios y increiblemente alegres de recibir a los misioneros y platicar con ellos.


La alegría que sentíamos cuando Chayo terminó de hablar no se puede expresar con palabras.

lunes, 8 de septiembre de 2008

Compañeros del camino

El camino es largo y dificil, está por demás decirlo. Tropezamos (¡vaya que si tropezamos!) y nos levantamos. Está claro que sin Su ayuda sería imposible alcanzar la santidad. Su ayuda viene en muchas formas: gracia, bendiciones, cachetadas de guante blanco, etc. Pero hoy quiero analizar una en específico: la comunión de los santos.

Dice una frase acerca de los seminaristas "gracias a tu oración, será sacerdote". Y es cierto y no sólo aplica a los seminaristas. La interceción entre los miembros de la Iglesia, tanto peregrina como purgante y triunfante, es fundamental para la vida en santidad. Esa comunión que existe entre las personas santas (estar en gracia es estar en estado de santidad) es un "recurso" o gracia que nos da Dios que no podemos desaprovechar.

Lo bueno de esta comunión es que no se limita a la comunicación como la conocemos los pobrecitos hombres. Esa comunión de manera mística podemos sentirla personalmente al momento de la oración, intercesión y penitencia por algún hermano. Basándonos en el hecho de que "si un miembro del cuerpo sufre, todo el cuerpo sufre" y viceversa, podemos afirmar que esto es verdad. Y más aún, ésta comunión no respeta tiempo ni espacio.

Así, intercediendo unos por otros en nuestros defectos, debilidades y problemas podemos fomentar con mayor eficacia una vida en comunidad. Si yo pido por mi hermano que está pasando por un momento dificil, o de prueba, o simplemente de trabajo intenso, o si pido por que tenga sabiduría o sepa discernir, se santifica él y me santifico yo. Siguiendo éste principio de circulo de oración como lo verían algunos o comunión de los santos como lo veo yo (la diferencia está en que la comunión es constante y en todo momento) nos podremos acercar más a una Iglesia más santa.

Juntos en la comunión que el amor por Cristo nos da, podemos hacer cosas increíbles en Su nombre. Sintamos pues Su amor en el amor de y por los demás, sólo entonces podemos realmente llegar a la santidad, meta última de todo cristiano. No dejemos entonces de orar por las intenciones del Papa y su Iglesia y de interceder unos por otros ante Dios nuestro Padre.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

¡quien se sabe hijo de Dios no deja lugar para la tristeza!

No es lo mismo tristeza que dolor. La tristeza viene del alma, es profunda y quita toda la felicidad de nuestro ser. La tristeza corrompe y envilece. Hace que los metros se hagan kilometros y los segundos horas. Atrofia los sentidos y entorpece la razón. Asegura el daño al corazón y lo hace permanente. Corta la conexión con el amor y puede llevar al odio. Hace daño a la amistad y la lleva al fracaso. Se puede evitar con la alegría intrínseca que nos da el amor. Y se debe evitar por que de no hacerlo lo mata. Puede llevar a la depresión y a la apatía, a la iseguridad y la autocomplacencia, a la muerte y al pecado.

El dolor por otro lado es diferente. Es inevitable por que es consecuencia directa del sufrimiento que es característica intrínseca de la vida (a veces más, a veces menos). El dolor se carga como cruz y santifica. Fortalece los sentidos y mueve a la razón. Habiendo dolor en el corazón puede (y debe) haber alegría en el alma. Alegría fundada en el amor de Dios hacia nosotros, de nosotros hacia Dios, y del amor hacia y para el prójimo. La cruz hace llevadero el dolor, hace contacto la distancia y evento el tiempo. Contacto por que sientes al ser perdido(en todos los sentidos)/distante/ausente en tu corazón. Y evento por que el tiempo deja de ser expectante. Ya no existe el "¿cuánto falta?", si no los recuerdos y la esperanza. El corazón no se daña, si no que se hace más fuerte. Asegura la conexión con el amor ¡y lo hace permanente! Encuentra lazos en la amistad y la hace superar toda barrera. Y sobre todo, nos acerca más a Dios y a su misericordia.

El Señor no te va a dar una cruz que sepa que no puedas cargar. Pero necesitas tu cruz para santificarte. "el que no carga su cruz y me sigue, no puede ser mi discipulo" (Lc.14,27)

martes, 2 de septiembre de 2008

Esta tarde vi llover

Y duele. Duele cuando mi amiga se enoja. Duele más cuando no quiere verme. Duele todavía cuando tanto la extraño. También duelen las veces que serían y no fueron.

Duele la noche sin estrellas nublada. Duele el intento de olvido que quiere alejarte. Duele que no puedo olvidarte. Duele que no pienso olvidarte.

Duele la voz que taladra mi mente. Duele la lágrima negra en mi mano. Duele mi ser por que no puedo verte. Por que no quieres verme.

Duelen los juegos (¿juegos?) que te da por jugarme. Duele que pienses que yo también juego. Duele que pienses que yo te hago daño. Sabiendo bien que no puedo hacer nada.

Y duele. Pero duele más cuando quieres que duela.

lunes, 1 de septiembre de 2008

Distance shall not consume us

Since i've been gone, there's not a day i don't think about all and every single one of you. Those people who have captured, conquered and are the owners of my heart. Since friendship, thus love, is not a feeling, it cannot go away with something as simple as time. It takes a lot more to destroy love, and I believe there are only two ways: that I want to stop loving you, or that you want tu stop loving me. So let's be calm, there's no risk that distance or time will destroy, or even harm, our friendship.

You may tell me that after a while it wouldn't be the same. Well I think that's one of the greatest lies you can tell. It wouldn't be the same if this was what we call friendship nowadays. People often call "friends" the people they hang out with, or the people they party with, or talk to. Is that a friend? Friendship should go way beyond that. I won't try to tell you what a real friend is, because you know it. But try to remember all the characteristics that make ours so special.

First of all, we share our love for God, and therefore the love of God for us. That, more than friends makes us siblings. From there, I can tell that we share a love greater than any trivial or simple sharing of simpaties. Our friendship goes farther than a simple likeness. There's a point (of no return) where the likeness among friends goes in a radical way from "feeling good" or having a good time, to really caring about each other. When someone gets to that point, and i'm sure we have, there could be any barrier possible that you can imagine, and after we meet again, things will be exactly the same.

domingo, 31 de agosto de 2008

- sueño

- sape

- morral

¿qué sigue?

sábado, 30 de agosto de 2008

continuemos..


En que estabamos...

Ah si! mi primera catequesis fue algo decepcionante para mí. No había señores. Recuerdo perfectamente que empezó a chispear y que lalo nos visitó para ver que faltaba y en que nos podía ayudar. Termina la catequesis y es hora de la celebración de la palabra. Eramos una frate de 8 personas, de las cuales 5 era nuestra primera misión. Digamos que la celebración no salió como esperabamos. Había falta de organización, que se noto sobre todo en los cantos (a capela y desafinadísimos)y en la entrada y salida de los misioneros de la capilla. Aún así fue bastante gente (o al menos eso pensaba), lo que no consideré es que era domingo.

Así terminó el segundo día en el fresno. Después de una buena dinámica, y sintiendome realmente agotado por primera vez en mi vida nos fuimos a dormir. Después de un sueño increiblemente reponedor empezó una vez más el tamborileo de saludo al sol de los mexicas. Luego siguiendo con la canción de brazos de sol de Alejandro Filio y Silvio Rdz y luego "vete ya". Bonitos recuerdos. Hicimos nuestras actividades de la mañana, desayunamos juntos, y nos dispusimos a visitar las casas. Casi seguro que me tocó con castro.

El día se repitió en cuanto actividades, claro que en el fresno ningún día es igual (siquiera parecido) a otro. A la hora de la catequesis volvió a chispear, y una vez más no se veían señores por ningún lado. Opté entonces por visitar las casas en busca de señores, con éxito relativo ya que logré platicar con algunos, pero casi siempre apáticos. A la hora de la celebración la cantidad de gente bajo radicalmente. La frate cada vez se enfriaba más, ya no platicabamos en la noche.

Para el cuarto día ya se sentía tensión en el ambiente. Había pequeños "problemas" por estupideces como la comida, el orden en la celebración, etc. Nada grave, pero la tensión se debía mas que nada a la frustración que sentíamos antes la poca respuesta del pueblo. Cada vez iba menos gente a la catequesis y a la celebración. Y entonces empezó a actuar poco a poco el poder del Señor.

Esa mañana como de costumbre nos fuimos de visiteo. No me acuerdo con quien, pero recuerdo que llegamos algo tarde a comparación de los otros días. Ya estaban todos en la escuelita menos una bina: chayo y andrea. Como ya era tarde, supusimos que los habían invitado a comer en alguna casa y no nos preocupamos. Después de bastante rato (ya habíamos acabado de comer y estábamos descansando) llegan Chayo y Andrea sudados y agitados, pero con una sonrisota en la cara. - ¿Qué pasó? Y empieza la historia del buen Chayo:

jueves, 28 de agosto de 2008

Esta es la historia de una planta

Una planta que fue sembrada por dos amigos que tenían una hermosa amistad. Ella insistía en que la importancia estaba en que la semilla se regara todos los días. Él en que la semilla se sembrara profundo en la tierra. Al principio los dos estaban muy enamorados de su semilla y su amistad crecía conforme lo hacían los primeros brotes.
Sin embargo llegó un día en que una espina salió fuera de lugar. Ella en un descuido se pinchó y brotó sangre. Él, seguía enamorado de su planta y la cuidaba cada día con más esmero. Pero ella seguía ofendida y reclamaba a su amigo por que ya no jugaban ellos, ni platicaban, ni se reían. La vida de él se convirtió en dedicarse a cuidar su planta pues aun que no quería dejar a su amiga, sabia que tenía que escoger. Ella seguía visitando la planta pero ya no la cuidaba con cariño.
Aun que todavía se querían mucho, cada vez se veían menos. Hubo años enteros en que sus únicos encuentros eran alrededor de la planta cuando iban a cuidarla. Finalmente ella se hartó y dejó de visitar la planta, y por lo tanto de ver a su amigo. Él vió a lo largo de su vida crecer la planta más y más.
Antes de morir, Él la extrañaba a ella, y veía todo lo que había crecido su planta y se daba cuenta que nada de eso sería de no ser por su amistad. Ella lo extrañaba a él y se daba cuenta que extrañaba el amor que había sentido cuando cuidaba la planta con cariño y esmero.
Ellos murieron, y la planta creció tanto que con sus frutos alimentó países enteros, con su sombra cubrió naciones y alrededor de su tronco jugaron varios niños. Esta es la historia de una planta que gracias al sacrificio de la más bella amistad que puede existir, trajo beneficios indescriptibles a la humanidad.

martes, 19 de agosto de 2008

Yo también me quedé con varias dudas del relato anterior. Me lo contó un personaje muy peculiar, pero si nuestros caminos se vuelven a cruzar le haré un montón de preguntas.

¿Por qué aventarse?

Se puede describir como el hecho de aventarse a un río. ¿Por qué te aventaste al río? Aún no lo sé. Se puede describir como aventarse a un río con ropa en época de calor. No es que el calor sofoque, por el contrario, es muy agradable. El olor de las flores es mágico y el verde es intenso. Hay bichos pero ¿a quien le importa en un paisaje así? Aún así parecería una buena idea aventarse al río. La corriente ni siquiera se ve fuerte, el agua está profunda y las posibilidades son infinitas. El río no tiene ningún atractivo particular. El ambiente de alrededor, como ya dije, es agradable. Pero aún así hay algo que llama a aventarse. Aún estando totalmente vestido. ¡especialmente por estar totalmente vestido!

¡qpluash! (mala onomatopeya)

Todo es de un color azul verdoso, pero solo eso. No hay más. Se empieza a distinguir el fondo submarino e incluso algunas manchas verduzcas más oscuras que bien podrían ser plantas. Pero hay que respirar. El respiro del nuevo nacimiento es inspirador. Revivió. Pero ahora se flota a la deriva. La ropa hace que el sentimiento sea especial. Por que cuando uno nada con la vestimenta diseñada para tal actividad, el agua se adapta al cuerpo y los movimientos son libres y dirigidos. Sin embargo con camisa, pantalón y zapatos de por medio, parececiera que a cada movimiento dirigido por la propia voluntad, hubiera dos dirigidos por la fuerza del río. Pero no en el mal sentido, si no en el sentido agradable. Flotar a la deriva sintiendo que el resultado de tus movimientos es complementado por una fuerza superior. Y ya se saldrá alguna vez a tierra firme. Y el calor placentero os secará las ropas. Y el descanso después de ir contra una corriente que es más fuerte de lo que parecía será el descanso más agradable que jamás podrás tener.

Por eso, a persinarse y aventarse

lunes, 4 de agosto de 2008

Carta a Diogneto

Exordio:

Pues veo, Excelentísimo Diogneto, tu extraordinario interés por conocer la religión de los cristianos y que muy puntual y cuidadosamente has preguntado sobre ella: primero, qué Dios es ése en que confían y qué género de culto le tributan para que así desdeñen todos ellos el mundo y desprecien la muerte, sin que, por una parte, crean en los dioses que los griegos tienen por tales y, por otra, no observen tampoco la superstición de los judíos; y luego qué amor es ése que se tienen unos a otros; y por qué, finalmente, apareció justamente ahora y no antes en el mundo esta nueva raza, o nuevo género de vida; no puedo me-nos de alabarte por este empeño tuyo, a par que suplico a Dios, que es quien nos concede lo mismo el hablar que el oír, que a mí me conceda hablar de manera que mi discurso redunde en provecho tuyo, y a ti el oír de modo que no tenga por qué entristecerse el que te dirigió su palabra.

I. Refutación del politeísmo.

Una vez que te hayas purificado de todos los prejuicios que dominan tu mente y te hayas liberado de tus hábitos mentales que te engañan, haciéndote como un hombre radicalmente nuevo puedes comenzar a ser oyente de ésta que tú mismo confiesas ser una doctrina nueva. Mira, no sólo con tus ojos, sino también con tu inteligencia cuál es la realidad y aun la apariencia de ésos que vosotros creéis y decís ser dioses. Uno es una piedra como las que pisamos; otro es un pedazo de bronce, no mejor que el que se emplea en los cacharros de nuestro uso ordinario; otro es de madera, que a lo mejor está ya podrida; otro es de plata, y necesita de un guardia para que no lo roben; otro es de hierro y el orín lo corrompe; otro es de arcilla, en nada mejor que la que se emplea para los utensilios más viles. ¿No están todos ellos hechos de materia corruptible?... ¿No fue el escultor el que los hizo, o el herrero, o el platero o el alfarero?... No son todos ellos cosas sordas, ciegas, inanimadas, insensibles, inmóviles? ¿No se pudren todas? ¿No se destruyen todas? Esto es lo que vosotros llamáis dioses, y a ellos os esclavizáis, a ellos adoráis, para acabar siendo como ellos. ¿Por eso aborrecéis a los cristianos, porque no creen que eso sean dioses?... 1

II. Refutación del judaísmo.

¿Por qué los cristianos no practican la misma religión que los judíos? Los judíos, en cuanto se abstienen de la idolatría y adoran a un solo Dios de todas las cosas al que tienen por Dueño soberano, piensan rectamente. Pero se equivocan al querer tributarle un culto semejante al culto idolátrico del qué hemos hablado. Porque los griegos muestran ser insensatos al presentar sus ofrendas a objetos insensibles y sordos; pero éstos hacen lo mismo, como si Dios tuviera necesidad de ellas, lo cual más parece propio de locura que de verdadero culto religioso. Porque el que hizo «el cielo y la tierra y todo lo que en ellos se contiene» (Sal 145, 6) y que nos dispensa todo lo que nosotros necesitamos, no tiene necesidad absolutamente de nada, y es él quien proporciona las cosas a los que se imaginan dárselas... No es necesario que yo te haya de informar acerca de sus escrúpulos con respecto a los alimentos, su superstición en lo referente al sábado, su gloriarse en la circuncisión y su simulación en materia de ayunos y novilunios: todo eso son cosas ridículas e indignas de consideración. ¿Cómo no hemos de tener por impío el que de las cosas que Dios ha creado para los hombres se tomen algunas como bien creadas, mientras que se rechazan otras como inútiles y superfluas? ¿Cómo no es cosa irreligiosa calumniar a Dios, atribuyéndole que él nos prohibe que hagamos cosa buena alguna en sábado? ¿No es digno de irrisión el gloriarse en la mutilación de la carne como signo de elección, como si con esto ya hubieran de ser particularmente amados de Dios?... Con esto pienso que habrás visto suficientemente cuánta razón tienen los cristianos para apartarse de la general inanidad y error y de las muchas observaciones y el orgullo de los judíos 2.

III. Los cristianos en el mundo.

En cuanto al misterio de la religión propia de los cristianos, no esperes que lo podrás comprender de hombre alguno. Los cristianos no se distinguen de los demás hombres ni por su tierra, ni por su lengua, ni por sus costumbres. En efecto, en lugar alguno establecen ciudades exclusivas suyas, ni usan lengua alguna extraña, ni viven un género de vida singular. La doctrina que les es propia no ha sido hallada gracias a la inteligencia y especulación de hombres curiosos, ni hacen profesión, como algunos hacen, de seguir una determinada opinión humana, sino que habitando en las ciudades griegas o bárbaras, según a cada uno le cupo en suerte, y siguiendo los usos de cada región en lo que se refiere al vestido y a la comida y a las demás cosas de la vida, se muestran viviendo un tenor de vida admirable y, por confesión de todos, extraordinario. Habitan en sus propias patrias, pero como extranjeros; participan en todo como los ciudadanos, pero lo soportan todo como extranjeros; toda tierra extraña les es patria, y toda patria les es extraña.

Se casan como todos y engendran hijos, pero no abandonan a los nacidos. Ponen mesa común, pero no lecho. Viven en la carne, pero no viven según la carne. Están sobre la tierra, pero su ciudadania es la del cielo. Se someten a las leyes establecidas, pero con su propia vida superan las leyes. Aman a todos, y todos los persiguen. Se los desconoce, y con todo se los condena. Son llevados a la muerte, y con ello reciben la vida. Son pobres, y enriquecen a muchos (/2Co/06/10). Les falta todo, pero les sobra todo. Son deshonrados, pero se glorían en la misma deshonra. Son calumniados, y en ello son justificados. «Se los insulta, y ellos bendicen» (1 Cor 4, 22). Se los injuria, y ellos dan honor. Hacen el bien, y son castigados como malvados. Ante la pena de muerte, se alegran como si se les diera la vida. Los judíos les declaran guerra como a extranjeros y los griegos les persiguen, pero los mismos que les odian no pueden decir los motivos de su odio.

Para decirlo con brevedad, lo que es el alma en el cuerpo, eso son los cristianos en el mundo. El alma está esparcida por todos los miembros del cuerpo, y los cristianos lo están por todas las ciudades del mundo. El alma habita ciertamente en el cuerpo, pero no es es del cuerpo, y los cristianos habitan también en el mundo, pero no son del mundo. El alma invisible está en la prisión del cuerpo visible, y los cristianos son conocidos como hombres que viven en el mundo, pero su religión permanece invisible. La carne aborrece y hace la guerra al alma, aun cuando ningún mal ha recibido de ella, sólo porque le impide entregarse a los placeres; y el mundo aborrece a los cristianos sin haber recibido mal alguno de ellos, sólo porque renuncian a los placeres. El alma ama a la carne y a los miembros que la odian, y los cristianos aman también a los que les odian. El alma está aprisionada en el cuerpo, pero es la que mantiene la cohesión del cuerpo; y los cristianos están detenidos en el mundo como en un prisión, pero son los que mantienen la cohesión del mundo. El alma inmortal habita en una tienda mortal, y los cristianos tienen su alojamiento en lo corruptible mientras esperan la inmortalidad en los cielos. El alma se mejora con los malos tratos en comidas y bebidas, y los cristianos, castigados de muerte todos los días, no hacen sino aumentar: tal es la responsabilidad que Dios les ha señalado, de la que no sería licito para ellos desertar.

Porque, lo que ellos tienen por tradición no es invención humana: si se tratara de una teoría de mortales, no valdría la pena una observancia tan exacta. No es la administración de misterios humanos lo que se les ha confiado. Por el contrario, el que es verdaderamente omnipotente, creador de todas las cosas y Dios invisible, él mismo hizo venir de los cielos su Verdad y su Palabra santa e incomprensible, haciéndola morar entre los hombres y estableciéndola sólidamente en sus corazones. No envió a los hombres, como tal vez alguno pudiera imaginar, a un servidor suyo, algún ángel o potestad de las que administran las cosas terrenas o alguno de los que tienen encomendada la administración de los cielos, sino al mismo artífice y creador del universo, el que hizo los cielos, aquel por quien encerró el mar en sus propios limites, aquel cuyo misterio guardan fielmente todos los elementos, de quien el sol recibió la medida que ha de guardar en su diaria carrera, a quien obedece la luna cuando le manda brillar en la noche, a quien obedecen las estrellas que son el séquito de la luna en su carrera; aquel por quien todo fue ordenado, delimitado y sometido: los cielos y lo que en ellos se contiene, la tierra y cuanto en la tierra existe, el mar y lo que en el mar se encierra, el fuego. el aire, el abismo, lo que está en lo alto, lo que está en lo profundo y lo que está en medio. A éste envió Dios a los hombres. Ahora bien, ¿lo envió, como alguno de los hombres podría pensar, para ejercer una tirania y para infundir terror y espanto? Ciertamente no, sino que lo envió con bondad y mansedumbre, como un rey que envia a su hijo rey, como hombre lo envió a los hombres, como salvador, para persuadir, no para violentar, ya que no se da en Dios la violencia. Lo envió para invitar, no para perseguir; para amar, no para juzgar. Ya llegará el día en que lo envíe para juzgar, y entonces ¿quién será capaz de soportar su presencia?... 3.

IV. El designio salvador de Dios.

65 Dios, Señor y Creador del universo, que hizo todas las cosas y las distinguió según su orden, no sólo se mostró amador de los hombres, sino también magnánimo con ellos. En realidad siempre fue tal, y lo sigue siendo, y lo será: benévolo, bueno, sin ira y veraz: sólo él es bueno. Y habiendo concebido un designio grande e inefable, lo comunicó sólo con su Hijo. Pues bien, mientras su voluntad llena de sabiduría se mantenía en secreto y se guardaba, parecía que no se cuidaba ni se preocupaba de nosotros. Pero después que lo reveló por medio de su Hijo amado y manifestó lo que tenía preparado desde el principio, nos lo dio todo de una vez, a saber, no sólo tener parte en sus beneficios, sino ver y comprender lo que ninguno de nosotros hubiera jamás esperado.

Así pues, teniéndolo todo preparado en sí mismo y con su Hijo, hasta el tiempo próximo pasado nos permitió que nos dejáramos llevar a nuestro antojo por nuestros desordenados impulsos, arrastrados por los placeres y concupiscencias. No es que tuviera en manera alguna complacencia en nuestros pecados, pero los toleraba. Ni tampoco aprobaba entonces aquel tiempo de iniquidad, sino que iba preparando el tiempo actual de justicia, para que, habiendo quedado en aquel tiempo convictos par nuestras propias obras de que éramos indignos de la vida, ahora fuéramos hechos dignos de ella por la bondad de Dios; y habiendo quedado bien patente que nosotros por nosotros mismos no podíamos entrar en el reino de Dios, se nos conceda ahora la capacidad de entrar por el poder del mismo Dios. Cuando nuestra iniquidad llegó a su colmo y se puso plenamente de manifiesto que la paga que podíamos esperar era el castigo y la muerte, llegó aquel momento que Dios había dispuesto de antemano a partir del cual tenía que mostrarse su bondad y su poder. ¡Oh maravillosa benignidad y amor de Dios para con los hombres! No nos aborreció, no nos arrojó de sí, no nos guardó rencor, sino que se mostró magnánimo, nos soportó, y compadecido de nosotros cargó sobre sí nuestros pecados. ÉI mismo «entregó a su propio Hijo» (Rm 8, 32) como rescate por nosotros: al santo por los pecadores, al inocente por los malvados, «al justo por los injustos» (1 Pe 3, 18), al incorruptible por los corruptibles, al inmortal por los mortales. Porque, ¿qué otra cosa podía cubrir nuestros pecados, fuera de su justicia? ¿En quién podíamos nosotros, malvados e impíos, ser justificados, sino sólo en el Hijo de Dios? ¡Oh dulce trueque! ¡Oh obra insondable! ¡Oh beneficios inesperados! La iniquidad de muchos quedó sepultada en un solo justo, y la justicia de uno bastó para justificar a muchos malvados.

De esta suerte, habiéndonos convencido Dios en el tiempo pasado de que por nuestra propia naturaleza no éramos capaces de alcanzar la vida, y habiendo mostrado ahora al salvador que es capaz de salvar lo imposible, quiso que a partir de estas dos cosas creyéramos en su bondad y le tuviéramos como sustentador nuestro, padre, maestro, consejero, médico, inteligencia, luz, honor, gloria, fuerza, vida, sin que anduviéramos preocupados de nuestro vestido o comida.

Si deseas llegar a alcanzar también tú esta fe, procura primero alcanzar el conocimiento del Padre. Porque Dios amó a los hambres, por los cuales hizo el mundo, a quienes sometió todas las cosas de la tierra, a quienes dio la razón y la inteligencia, los únicos a quienes concedió mirar hacia arriba para que pudieran verle, a quienes modeló a su propia imagen, a quienes envió a su Hijo unigénito (1 Jn 4, 9), a quienes prometió el reino de los cielos, que dará a los que le hubieren amado. No tienes idea de la alegría que te llenará cuando llegues a alcanzar este conocimiento, o del amor que puedes llegar a sentir para con aquel que primero te amó hasta tal extremo. Y cuando llegues a amarle, te convertirás en imitador de su bondad. No te maravilles de que el hombre pueda llegar a ser imitador de Dios: lo puede, si lo quiere Dios. Porque la felicidad no está en dominar tiránicamente al prójimo, ni en querer estar siempre por encima de los más débiles, ni en la riqueza, ni en la violencia para con los más necesitados: en esto no puede nadie imitar a Dios, porque todo esto es ajeno de su grandeza. Más bien el que toma sobre sí la carga de su prójimo, el que en aquello en que es superior está dispuesto a hacer el bien a su inferior, el que suministra a los necesitados lo que él mismo recibió de Dios, éste se convierte en Dios de los que reciben de su mano, éste es imitador de Dios.

Entonces, aunque morando en la tierra, podrás contemplar cómo Dios es el Señor de los cielos; entonces empezarás a hablar los misterios de Dios; entonces amarás y admirarás a los que reciben castigo de muerte por no querer negar a Dios; entonces condenarás el engaño y el extravio del mundo, cuando conocerás la verdadera vida del cielo, cuando llegarás a despreciar la que aquí se tiene por muerte, cuando temerás la muerte verdadera, que está reservada para los condenados al fuego eterno que ha de castigar hasta el fin a los que a él sean arrojados. Entonces, cuando hayas llegado a tener conocimiento de aquel fuego, admirarás a los que por causa de la justicia soportan este fuego temporal, y los tendrás por bienaventurados 4.

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1. Carta a Diogneto, cap. 2,

2, Ibid., cap. 3-4.

3. Ibid., cap. 5-7.

4. Ibid., cap. 8-10.

jueves, 31 de julio de 2008

Mi querida Rosa María:

Una amistad que perdura y a través del tiempo se va haciendo más íntima y profunda, es por que se funda en motivaciones espirituales hasta que se llega a considerar como un "parentezco espiritual" cuyos lazos son más fuertes que los de la sangre. Te agradezco tu fiel y siempre sincera y pura amistad, y la mejor manera de celebrarla será agradecerle al Señor y creer en su amor hacia nosotros ¿no crees?

Tu alma hermana en Cristo:

SM Aurora

miércoles, 30 de julio de 2008

Como el cincel a la escultura

¿Venimos a la tierra a sufrir?

De algo estoy seguro, el sufrimiento es parte de la vida. Tratar de vivir una vida sin esperar sufrir sería un suicidio emocional, pues el sufrimiento va a llegar, y si cuando llegue no le encuentras un sentido, la frustración sería inmensa.

Aún así no puedes vivir esperando sufrir todo el tiempo. ¿Cuál sería la manera correcta de sufrir para los que nos sabemos hijos de Dios entonces? Se dice que si estás trabajando para Dios, tienes que cargar tu cruz. ¿Si no es cruz, no es de Dios?

Creo que esto puede llegar a ser bastante cierto. No se trata de estarnos martirizando todo el tiempo, sin embargo para los que tratamos de trabajar en la construcción del reino, no debe ser fácil. Si te es demasiado fácil trabajar para Dios, quizá no estás trabajando lo suficiente. Por que a Él no le puedes ofrecer algo por lo que no estás trabajando a tu máxima capacidad. Por que si a ti se te dió mucho, se te va a exigir mucho.

Pero ¿trabajo = sufrimiento? no lo creo. Una vez que te esfuerzas en trabajar para Dios, deja de ser trabajo por que está movido por el amor, y no le puedes ofrecer algo mediocre a alguien que amas. Y ese trabajo te hace feliz. Oí por ahí que el trabajo es al hombre como el vuelo al pájaro. Y una vez alcanzada esta felicidad, las eventualidades que nos pudieran hacer sufrir a lo largo de nuestro paso por el mundo tienen un sentido: son parte de esa cruz.

Por que nadie dijo que fuera fácil. Por que el ser un hijo de Dios en un mundo en el que choca con las costumbres, diversiones y placeres de la mayoría es una tarea titánica. Por que el trabajar para Dios en lugar de alejar los problemas, los va a atraer más. Pero me llena de una paz inmensa el saber que esos problemas tienen un sentido, una causa, son la cruz que tengo que cargar por mandato de Dios. Y es la única manera de ser completamente felices en la tierra, a través del trabajo y el sentido del dolor.

lunes, 28 de julio de 2008

Callad

El sol cuatro dedos arriba del horizonte. La sierra de tatalpa a la distancia de un tiro de flecha. La sierra de tatalpa cubierta de una variedad incontable de pinos, zacate y musgo al alcanze de la mano. El techo del escenario azul, azul, azul... Un borrego se pierde del rebaño que camina hacia el horizonte y galopa por la más pequeña de las montañas. Su lana es rala, incluso transparentosa, pero tiene un brío distinto a las demás.

A los pies de la sierra descansa un valle de pasto verde, verde, verde... Las vacas pastan y caminan cual hormigas. El camino es largo y el pasto hace valla a su paso. No se ve el fin. Al fondo a la izquierda un par de charcos gemelos hacen de espejo al universo. Su reflejo se pierde en el infinito.

Una luciernaga (¿hada?) tintinea a mi derecha. El sol está tan solo un dedo arriba del horizonte. Sus dedos anaranjados abrazan la sierra y recogen el rebaño celestial que en lugar de tener lana parece crecer algodón. Los gemelos en su honor tornan de color pardo y los montes antes verdes se tornan azules. La roca a mis pies inamovible sugiere tomar asiento. El olor fresco del bosque me inunda y me invita a hacer algo. ¿Pero qué? ¿Cómo agradecer por tanta belleza?

La respuesta me llega cual pedrada de una voz de mujer: ésta vista amerita un decenario. Una vez entregada la rosa no cabía duda: un decenario no era suficiente, había que rezar el rosario entero. Y una vez lleno de Su paz; la vista, la fogata, el cielo en la noche estrellado y una estrella fugaz salieron sobrando.

domingo, 6 de julio de 2008

Dreaming of a better world where chickens can cross roads without having their motives questioned.

Jorge HP

sábado, 31 de mayo de 2008

Ideal

¿Dónde quedaron aquellos hombres que a punta de espada y lanza defendían con la vida sus principios, sus mujeres, su patria y su honor? ¿Dónde quedó aquel caballero cruzado que antes era muerto que blasfemo, antes frias sus carnes que pecador, antes atravesado por una lanza que faltar a su palabra? ¡¿Dónde están aquellos santos dispuestos a ir contra corriente cueste lo que cueste?!

Si tan sólo los jóvenes de hoy en día tuvieramos la mitad del valor, el coraje, la osadía, para defender todo aquello que creemos correcto. ¡Aquello por lo que vale la pena morir! Es increible ver en la calle a un homosexual gritando ¡Soy puto, y que! y al mismo tiempo ver cristianos avergonzados de su fe. Por que está de moda la mediocridad, está de moda la apatía, ¡está de moda la indiferencia hacia Dios! 

Aún las personas supuestamente más cerca de Dios y de su Iglesia tiemblan ante el compromiso.  Al final los más cristianos terminan siendo cristianos mediocres y los menos cristianos terminan siendo peor que los ateos y paganos. Desgraciadamente me sumo al sinnúmero de personas que tenemos el impulso inicial pero que no somos capaces de dar el segundo paso y rechazar por completo el pecado para seguir a Cristo en cada paso de mi vida. Son contadas las personas que hoy en día en verdad se rasgan las vestiduras y se dan de topes por ver lo que creen y lo que profesan hecho una realidad.

A esto hay que sumarle la ignorancia que reina en el mundo cristiano, en el que la mayoría de los supuestamente más avanzados en el camino de la fe no conocen en su totalidad ni siquiera las verdades más básicas del catolicismo. Y lo peor de todo es que la mayoría no hace nada para remediarlo. Muchos prefieren seguir en feliz ignorancia, acatando las partes de su religión que les gustan pero sin sentir deber hacia más, sin sentir esa sed de conocimiento de un incanzable Sto. Tomás de Aquino, la humildad de un San Francisco, etc. 

Espero con ansia el día en que la gente comprometida con Dios y con su religión se deje de necedades y se dedique a lo que dice dedicarse. El día que una mínima cantidad de personas se dediquen a seguir a Dios como es debido: obtener una fe exponencial, rechazar el pecado incluyendo el venial, centrar sus esperanzas en Dios, buscar la verdad con pasión, y amar como ya nadie ama el día de hoy. Un amor de hermanos que el fuego del mundo no puede consumir, y que si se transmite debidamente puede llegar a iluminar el mundo entero.

¡Cave adsum!

jueves, 17 de enero de 2008

Siguiente parte


La sensación de estar por primera vez solo con mi frate era indescriptible. Sentía muchas cosas a la vez. Algo de extrañamiento, por decirlo así, al estar con gente prácticamente desconocida (unos más, otros menos). Paz, inexplicable paz. Cariño, que aun que no se compara con el verdadero amor que se cosechó al final de la misión, ya se sentía la semilla del preocuparse unos por otros.

El fresno es un pueblo mágico. Desde que llegué no pude evitar notar la cantidad tan impresionante de flores que se veían por todos lados. Animales (perros y gallinas más que nada) por todos lados.

Un amor convertido en persona nos recibió con las llaves de la capilla y la primaria y nos indicó el lugar donde la maestra había indicado que debíamos de dormir: la bodega de escobas. Después de entrar y ver el espacio de 6 x 6 (máximo) algo pasa en doña Paulina que se compadece de nosotros y diciéndonos que no quería que pasáramos frío nos abre también un salón de clases para que durmiéramos en él y la comida y material lo tuviéramos en la bodega. Se retira doña Pau dejando una invitación abierta para ir a pasar un rato en su casa más tarde. Finalmente terminamos de desempacar todo y rápidamente exploramos El Fresno a grandes rasgos para dibujar un mapa que por ahí lo debe de tener guardado Caro. La primera casa que visité fue la última de la que me despedí cuando se acabó la semana, en un día lluvioso. Todavía no puedo olvidar la cara de esa señora.

Ese mismo día en una de las entradas o salidas de la cocina (como de ahora en adelante llamaremos a la bodega) escucho una ruidos extraños en el techo. ¡Frate hay ratones en la cocina! Chayo y un servidor armados de palos de escoba le movemos un poco al techo.
-Se fueron para acá.
- No, para acá.
- ¡Están en la parte de afuera!
En eso salen volando de 1 a 10 murciélagos (mi memoria falla) asustando a una que otra dama de la frate y nos despreocupamos de que los ratones fueran a ser un problema serio...

Creo que yo tengo un problema serio, tengo que narrar más de un año de mi vida (desde misiones semana santa 2007 hasta el día de hoy) y muchas cosas se me han olvidado. Seguiré:

Esa noche había clásico, y fuimos invitados a verlo en casa de doña Pau, solo para toparnos con la sorpresa de que no lo estaban transmitiendo por televisión abierta. Aún así pasamos un buen rato mientras nos enseñaban a bailar un poquito de cumbia (para lo cual me declaro un inepto). Finalmente nos fuimos a dormir y con una buena platicada bajo las estrellas terminó el primer día en "el Fresno".

Después de entregarme a los brazos de Morfeo, en lo que pareció un instante, empiezo a percibir el ruido de tambores, después un silbido como de flauta, ¡qué pasa! después se oye una voz de hombre que empieza a cantar. Entonces me doy cuenta que ya se levantó la aurora de rosados dedos y Caro nos está despertando por primera vez con la canción de Huichilopotzli. Si mal no recuerdo la mañana estaba fresca.

Mi primer visiteo. Quisiera acordarme con detalles para comparar con mis últimos visiteosAl menos me parece que estaba entusiasmado, todo era nuevo para mí. Me parecía increíble el hecho de que te invitaran a comer con tanta facilidad y tanta entrega. Señoras invitándonos sin conocernos a sus casas, dejándo los quehaceres solo para platicar un ratito con nosotros y ver que teníamos que decir. En mi primer visiteo conocí a una de las personas más nobles y buenas que jamás he conocido: Doña Orfa. Es imposible olvidar la manera en la que nos trató a Anny (estoy 99% seguro que fue ella) y a mi en su casa. Comimos fideos con salsa de tomate, arroz y creo que mole. La casa era de dos cuartos (la cocina y el dormitorio), medio caída y recuerdo haberme pegado más de una vez con un tronco de madera que hacía de techo en la entrada. Su vajilla era de los más rudimentaria que se podía, y aún así doña Orfa no dejó de sonreír un sólo instante.

Hay otra persona que no puedo olvidar y estoy seguro que la conocí en el visiteo de ese día. Caminando y casi saliendo del fresno por el camino hacia "el molino" (del cuál comentaré más tarde) vimos mi compañera y yo (si, creo que era Anny, a lo mejor incluso ibamos tres) una pequeña casita. Lo primero que pensé fue: "nadie vive ahí". Lo que veía era lo siguiente. Un terreno de (más o menos) 50 x 50m, en el tercer cuadrante había una serie de palos de mezquite en posición vertical, sobre ellos había dos láminas de aluminio medio rojizas por el óxido y una tercera apoyada en la "pared". Había un árbol de flores de color lila/blanco y no pude evitar tomar una y guardarla en mi morral. Entonces veo a un señor con un sombrero a lado de la casa con una tina. Nuestra primer reacción fue preguntarle si podíamos pasar y si le ayudabamos en algo. En el fresno el agua llega cada tercer día, y ese día era, y nos dejó ayudarle a cargar cubetas llenas de agua para vaciarlas en un tambo que tenía en la parte posterior. Esa agua la usaba para todo, incluso para darle a un perrito que cuidaba.

Era un señor de pocas palabras, al principio incluso creí que no podía hablar, pero una vez que se hizo de confianza nos contó un poco de su vida y nos hizo pasar a su muy humilde hogar. Cuando vi el lugar por dentro no podía creer que alguien viviera ahí. En el techo se veían claros agujeros que inmediatamente me hicieron pensar en lo que pasaba cuando llovía. En una esquina había un poco de leña encendida que tenía encima una cacerola con frijoles hirviendo (su cena). Nos platicó que el trabajaba en la labor, entonces me acuerdo perfectamente haber pensado en como una persona que trabaja, y que seguramente lleva muchos años trabajando y no tiene a nadie a quien mantener pudiera vivir en tan míseras condiciones económicas.

A pesar de que la mañana comenzó fresca, para la hora de la comida ya hacía bastantito calor. Aún así teníamos que hacer un esfuerzo por pararnos de donde estábamos tirándola y preparar catequesis, celebración de la palabra, etc. Recuerdo como si fuera ayer mi primer día de catequesis. Por alguna extraña razón decidí catequizar señores. Imaginen mi sorpresa y mi decepción cuando llegó la hora y habían llegado niños, jóvenes y señoras pero a los señores no se les veía por ningún lado...pendiente

martes, 15 de enero de 2008

La tercera no es la vencida


Después de leer las primeras dos partes de esta cosa que para estar en el mismo canal llamamos "El camino" me doy cuenta de lo pobre que es mi lenguaje y la manera de expresarme. No por la complejidad de las palabras si no por la redacción en general. Vamos a ver que se puede hacer al respecto, aún así les pido que disculpen los errores de este humilde, más que escritor, cristiano. También aprovecho para pedir disculpas por tardarme tanto en escribir, casi creo que pasa más en tiempo real que lo que pasa en la historia. Karlita me regañará por olvidar detalles pero que le hacemos, mejor tarde que nunca ¿no? (¡Saludos mujer!)

En la entrada anterior me faltó mencionar el Domingo que fuimos varios del grupo de misiones (pocos en realidad) a una misa que ofició el obispo (ahora cardenal) de Monterrey pidiendo por todos los misioneros de la diócesis. Esto tiene importancia en el sentido que me marcó profundamente el hecho de ver por primera vez a más de mil jóvenes católicos reunidos y ser cautivado por la alegría que se respiraba en forma de cantos y bailes. En fin, terminé la vez pasada contando como justo antes de la misión nos empanicamos (¿está bien dicho?) y tuvimos que recurrir a ayuda externa a nuestra frate y a nuestro coordi. Aún así llegó el sábado y no estábamos mucho mejor. Lo peor de todo es que cometí el imperdonable error de no haberme confesado con anticipación. Segundos antes de que se dispusiera a iniciar la celebración el padre Vicente, osé pedirle que me administrara el sacramento (al fin y al cabo un sacerdote no puede negar la confesión) y recibí una muy buena regañada. No sé ni cómo pero acabe sentado con mi frate y una sonrisa con una camiseta del Diec puesta que me quedaba grande (¡Gracias Chayo!). Al final de la celebración se nos entregó una cruz a cada quien y eran nuestros papás quienes nos la colgaban. La mía no entró (¡El hilo estaba corto no tengo la cabeza grande!) y tuve que deshacer el nudo, hecho que tuvo inimaginables repercusiones en un futuro.

Salimos de la parroquia todos felices y contentos y ¡oh, sorpresa! no había camiones. Después de maldecir un buen rato a la "ley de murphy" llegaron por fin un camión y una redila si mi memoria no me falla. Adentró del camión existía un ambiente ameno, de grandes expectativas y ansiedad por lo que había de venir. Mi primera impresión de los pueblo de Linares fue cuando varias amigas se bajaron en el primer pueblo (el troncón si no me equivoco) y saludaron a viejas conocidas de otra misión en otro contexto y otra vida de la que yo no era parte aún. Lo más impresionante fue ver sus caras cuando se volvieron a subir al camión y estaban llorando. Lágrimas alegres saltaban de emoción por sus caras y jugaban entre ellas (me pase, no dije eso favor de ignorarlo y seguir leyendo) por aquel reencuentro tan esperado y a la vez inesperado (repentino). En mi mente solo se leía: "Eso nunca me va a pasar a mí".

Importante factor fue el hecho de que ese sábado se llevaría acabo el clásico regiomontano de fútbol, lo cual nos motivó (a los hombres más que nada) para desempacar en cada pueblo las maletas y comida en una velocidad récord y como consecuencia lógica la última frate terminó con cosas que no eran de ellos y que más tarde la frate móvil (Daniel y Omar) tuvo que devolver a sus respectivos dueños. (creo recordar algo sobre la maleta de Karlita en el fresno). El orden de descarga no se me olvida (espero): El troncón bajó primero en la capilla y el pueblo los recibió, frate amarilla. Siguieron los del pueblo de San Rafael, frate roja. Cada vez agarrábamos más velocidad y era más rápida la descarga, en cada pueblo había despedidas emotivas. Antes de que me diera cuenta ya estaba con mi maleta en una mano, la otra tocando la cruz de mi cuello y el morral colgado sobre el hombro viendo como se alejaba el camión con la frate verde rumbo a San Francisco (Pancho).

Apéndice: La importancia de narrar un camino el cual todavía estoy lejos de terminar es tal que diga lo que diga y por más mal que escriba y por mucho que me tarde en hacerlo no debilitará su contenido a pesar de que carezca de lujo de detalles. Cada quien tenemos nuestro camino y en ocasiones cruza con el de los demás e incluso llegamos a recorrer parte de nuestro trayecto acompañados por personas invaluables. Tienes que saber desde ahorita mi muy amado lector que si estás leyendo esto es por que eres parte de este camino. Y no sé tú, pero yo muero por saber en donde termina.