domingo, 31 de agosto de 2008

- sueño

- sape

- morral

¿qué sigue?

sábado, 30 de agosto de 2008

continuemos..


En que estabamos...

Ah si! mi primera catequesis fue algo decepcionante para mí. No había señores. Recuerdo perfectamente que empezó a chispear y que lalo nos visitó para ver que faltaba y en que nos podía ayudar. Termina la catequesis y es hora de la celebración de la palabra. Eramos una frate de 8 personas, de las cuales 5 era nuestra primera misión. Digamos que la celebración no salió como esperabamos. Había falta de organización, que se noto sobre todo en los cantos (a capela y desafinadísimos)y en la entrada y salida de los misioneros de la capilla. Aún así fue bastante gente (o al menos eso pensaba), lo que no consideré es que era domingo.

Así terminó el segundo día en el fresno. Después de una buena dinámica, y sintiendome realmente agotado por primera vez en mi vida nos fuimos a dormir. Después de un sueño increiblemente reponedor empezó una vez más el tamborileo de saludo al sol de los mexicas. Luego siguiendo con la canción de brazos de sol de Alejandro Filio y Silvio Rdz y luego "vete ya". Bonitos recuerdos. Hicimos nuestras actividades de la mañana, desayunamos juntos, y nos dispusimos a visitar las casas. Casi seguro que me tocó con castro.

El día se repitió en cuanto actividades, claro que en el fresno ningún día es igual (siquiera parecido) a otro. A la hora de la catequesis volvió a chispear, y una vez más no se veían señores por ningún lado. Opté entonces por visitar las casas en busca de señores, con éxito relativo ya que logré platicar con algunos, pero casi siempre apáticos. A la hora de la celebración la cantidad de gente bajo radicalmente. La frate cada vez se enfriaba más, ya no platicabamos en la noche.

Para el cuarto día ya se sentía tensión en el ambiente. Había pequeños "problemas" por estupideces como la comida, el orden en la celebración, etc. Nada grave, pero la tensión se debía mas que nada a la frustración que sentíamos antes la poca respuesta del pueblo. Cada vez iba menos gente a la catequesis y a la celebración. Y entonces empezó a actuar poco a poco el poder del Señor.

Esa mañana como de costumbre nos fuimos de visiteo. No me acuerdo con quien, pero recuerdo que llegamos algo tarde a comparación de los otros días. Ya estaban todos en la escuelita menos una bina: chayo y andrea. Como ya era tarde, supusimos que los habían invitado a comer en alguna casa y no nos preocupamos. Después de bastante rato (ya habíamos acabado de comer y estábamos descansando) llegan Chayo y Andrea sudados y agitados, pero con una sonrisota en la cara. - ¿Qué pasó? Y empieza la historia del buen Chayo:

jueves, 28 de agosto de 2008

Esta es la historia de una planta

Una planta que fue sembrada por dos amigos que tenían una hermosa amistad. Ella insistía en que la importancia estaba en que la semilla se regara todos los días. Él en que la semilla se sembrara profundo en la tierra. Al principio los dos estaban muy enamorados de su semilla y su amistad crecía conforme lo hacían los primeros brotes.
Sin embargo llegó un día en que una espina salió fuera de lugar. Ella en un descuido se pinchó y brotó sangre. Él, seguía enamorado de su planta y la cuidaba cada día con más esmero. Pero ella seguía ofendida y reclamaba a su amigo por que ya no jugaban ellos, ni platicaban, ni se reían. La vida de él se convirtió en dedicarse a cuidar su planta pues aun que no quería dejar a su amiga, sabia que tenía que escoger. Ella seguía visitando la planta pero ya no la cuidaba con cariño.
Aun que todavía se querían mucho, cada vez se veían menos. Hubo años enteros en que sus únicos encuentros eran alrededor de la planta cuando iban a cuidarla. Finalmente ella se hartó y dejó de visitar la planta, y por lo tanto de ver a su amigo. Él vió a lo largo de su vida crecer la planta más y más.
Antes de morir, Él la extrañaba a ella, y veía todo lo que había crecido su planta y se daba cuenta que nada de eso sería de no ser por su amistad. Ella lo extrañaba a él y se daba cuenta que extrañaba el amor que había sentido cuando cuidaba la planta con cariño y esmero.
Ellos murieron, y la planta creció tanto que con sus frutos alimentó países enteros, con su sombra cubrió naciones y alrededor de su tronco jugaron varios niños. Esta es la historia de una planta que gracias al sacrificio de la más bella amistad que puede existir, trajo beneficios indescriptibles a la humanidad.

martes, 19 de agosto de 2008

Yo también me quedé con varias dudas del relato anterior. Me lo contó un personaje muy peculiar, pero si nuestros caminos se vuelven a cruzar le haré un montón de preguntas.

¿Por qué aventarse?

Se puede describir como el hecho de aventarse a un río. ¿Por qué te aventaste al río? Aún no lo sé. Se puede describir como aventarse a un río con ropa en época de calor. No es que el calor sofoque, por el contrario, es muy agradable. El olor de las flores es mágico y el verde es intenso. Hay bichos pero ¿a quien le importa en un paisaje así? Aún así parecería una buena idea aventarse al río. La corriente ni siquiera se ve fuerte, el agua está profunda y las posibilidades son infinitas. El río no tiene ningún atractivo particular. El ambiente de alrededor, como ya dije, es agradable. Pero aún así hay algo que llama a aventarse. Aún estando totalmente vestido. ¡especialmente por estar totalmente vestido!

¡qpluash! (mala onomatopeya)

Todo es de un color azul verdoso, pero solo eso. No hay más. Se empieza a distinguir el fondo submarino e incluso algunas manchas verduzcas más oscuras que bien podrían ser plantas. Pero hay que respirar. El respiro del nuevo nacimiento es inspirador. Revivió. Pero ahora se flota a la deriva. La ropa hace que el sentimiento sea especial. Por que cuando uno nada con la vestimenta diseñada para tal actividad, el agua se adapta al cuerpo y los movimientos son libres y dirigidos. Sin embargo con camisa, pantalón y zapatos de por medio, parececiera que a cada movimiento dirigido por la propia voluntad, hubiera dos dirigidos por la fuerza del río. Pero no en el mal sentido, si no en el sentido agradable. Flotar a la deriva sintiendo que el resultado de tus movimientos es complementado por una fuerza superior. Y ya se saldrá alguna vez a tierra firme. Y el calor placentero os secará las ropas. Y el descanso después de ir contra una corriente que es más fuerte de lo que parecía será el descanso más agradable que jamás podrás tener.

Por eso, a persinarse y aventarse

lunes, 4 de agosto de 2008

Carta a Diogneto

Exordio:

Pues veo, Excelentísimo Diogneto, tu extraordinario interés por conocer la religión de los cristianos y que muy puntual y cuidadosamente has preguntado sobre ella: primero, qué Dios es ése en que confían y qué género de culto le tributan para que así desdeñen todos ellos el mundo y desprecien la muerte, sin que, por una parte, crean en los dioses que los griegos tienen por tales y, por otra, no observen tampoco la superstición de los judíos; y luego qué amor es ése que se tienen unos a otros; y por qué, finalmente, apareció justamente ahora y no antes en el mundo esta nueva raza, o nuevo género de vida; no puedo me-nos de alabarte por este empeño tuyo, a par que suplico a Dios, que es quien nos concede lo mismo el hablar que el oír, que a mí me conceda hablar de manera que mi discurso redunde en provecho tuyo, y a ti el oír de modo que no tenga por qué entristecerse el que te dirigió su palabra.

I. Refutación del politeísmo.

Una vez que te hayas purificado de todos los prejuicios que dominan tu mente y te hayas liberado de tus hábitos mentales que te engañan, haciéndote como un hombre radicalmente nuevo puedes comenzar a ser oyente de ésta que tú mismo confiesas ser una doctrina nueva. Mira, no sólo con tus ojos, sino también con tu inteligencia cuál es la realidad y aun la apariencia de ésos que vosotros creéis y decís ser dioses. Uno es una piedra como las que pisamos; otro es un pedazo de bronce, no mejor que el que se emplea en los cacharros de nuestro uso ordinario; otro es de madera, que a lo mejor está ya podrida; otro es de plata, y necesita de un guardia para que no lo roben; otro es de hierro y el orín lo corrompe; otro es de arcilla, en nada mejor que la que se emplea para los utensilios más viles. ¿No están todos ellos hechos de materia corruptible?... ¿No fue el escultor el que los hizo, o el herrero, o el platero o el alfarero?... No son todos ellos cosas sordas, ciegas, inanimadas, insensibles, inmóviles? ¿No se pudren todas? ¿No se destruyen todas? Esto es lo que vosotros llamáis dioses, y a ellos os esclavizáis, a ellos adoráis, para acabar siendo como ellos. ¿Por eso aborrecéis a los cristianos, porque no creen que eso sean dioses?... 1

II. Refutación del judaísmo.

¿Por qué los cristianos no practican la misma religión que los judíos? Los judíos, en cuanto se abstienen de la idolatría y adoran a un solo Dios de todas las cosas al que tienen por Dueño soberano, piensan rectamente. Pero se equivocan al querer tributarle un culto semejante al culto idolátrico del qué hemos hablado. Porque los griegos muestran ser insensatos al presentar sus ofrendas a objetos insensibles y sordos; pero éstos hacen lo mismo, como si Dios tuviera necesidad de ellas, lo cual más parece propio de locura que de verdadero culto religioso. Porque el que hizo «el cielo y la tierra y todo lo que en ellos se contiene» (Sal 145, 6) y que nos dispensa todo lo que nosotros necesitamos, no tiene necesidad absolutamente de nada, y es él quien proporciona las cosas a los que se imaginan dárselas... No es necesario que yo te haya de informar acerca de sus escrúpulos con respecto a los alimentos, su superstición en lo referente al sábado, su gloriarse en la circuncisión y su simulación en materia de ayunos y novilunios: todo eso son cosas ridículas e indignas de consideración. ¿Cómo no hemos de tener por impío el que de las cosas que Dios ha creado para los hombres se tomen algunas como bien creadas, mientras que se rechazan otras como inútiles y superfluas? ¿Cómo no es cosa irreligiosa calumniar a Dios, atribuyéndole que él nos prohibe que hagamos cosa buena alguna en sábado? ¿No es digno de irrisión el gloriarse en la mutilación de la carne como signo de elección, como si con esto ya hubieran de ser particularmente amados de Dios?... Con esto pienso que habrás visto suficientemente cuánta razón tienen los cristianos para apartarse de la general inanidad y error y de las muchas observaciones y el orgullo de los judíos 2.

III. Los cristianos en el mundo.

En cuanto al misterio de la religión propia de los cristianos, no esperes que lo podrás comprender de hombre alguno. Los cristianos no se distinguen de los demás hombres ni por su tierra, ni por su lengua, ni por sus costumbres. En efecto, en lugar alguno establecen ciudades exclusivas suyas, ni usan lengua alguna extraña, ni viven un género de vida singular. La doctrina que les es propia no ha sido hallada gracias a la inteligencia y especulación de hombres curiosos, ni hacen profesión, como algunos hacen, de seguir una determinada opinión humana, sino que habitando en las ciudades griegas o bárbaras, según a cada uno le cupo en suerte, y siguiendo los usos de cada región en lo que se refiere al vestido y a la comida y a las demás cosas de la vida, se muestran viviendo un tenor de vida admirable y, por confesión de todos, extraordinario. Habitan en sus propias patrias, pero como extranjeros; participan en todo como los ciudadanos, pero lo soportan todo como extranjeros; toda tierra extraña les es patria, y toda patria les es extraña.

Se casan como todos y engendran hijos, pero no abandonan a los nacidos. Ponen mesa común, pero no lecho. Viven en la carne, pero no viven según la carne. Están sobre la tierra, pero su ciudadania es la del cielo. Se someten a las leyes establecidas, pero con su propia vida superan las leyes. Aman a todos, y todos los persiguen. Se los desconoce, y con todo se los condena. Son llevados a la muerte, y con ello reciben la vida. Son pobres, y enriquecen a muchos (/2Co/06/10). Les falta todo, pero les sobra todo. Son deshonrados, pero se glorían en la misma deshonra. Son calumniados, y en ello son justificados. «Se los insulta, y ellos bendicen» (1 Cor 4, 22). Se los injuria, y ellos dan honor. Hacen el bien, y son castigados como malvados. Ante la pena de muerte, se alegran como si se les diera la vida. Los judíos les declaran guerra como a extranjeros y los griegos les persiguen, pero los mismos que les odian no pueden decir los motivos de su odio.

Para decirlo con brevedad, lo que es el alma en el cuerpo, eso son los cristianos en el mundo. El alma está esparcida por todos los miembros del cuerpo, y los cristianos lo están por todas las ciudades del mundo. El alma habita ciertamente en el cuerpo, pero no es es del cuerpo, y los cristianos habitan también en el mundo, pero no son del mundo. El alma invisible está en la prisión del cuerpo visible, y los cristianos son conocidos como hombres que viven en el mundo, pero su religión permanece invisible. La carne aborrece y hace la guerra al alma, aun cuando ningún mal ha recibido de ella, sólo porque le impide entregarse a los placeres; y el mundo aborrece a los cristianos sin haber recibido mal alguno de ellos, sólo porque renuncian a los placeres. El alma ama a la carne y a los miembros que la odian, y los cristianos aman también a los que les odian. El alma está aprisionada en el cuerpo, pero es la que mantiene la cohesión del cuerpo; y los cristianos están detenidos en el mundo como en un prisión, pero son los que mantienen la cohesión del mundo. El alma inmortal habita en una tienda mortal, y los cristianos tienen su alojamiento en lo corruptible mientras esperan la inmortalidad en los cielos. El alma se mejora con los malos tratos en comidas y bebidas, y los cristianos, castigados de muerte todos los días, no hacen sino aumentar: tal es la responsabilidad que Dios les ha señalado, de la que no sería licito para ellos desertar.

Porque, lo que ellos tienen por tradición no es invención humana: si se tratara de una teoría de mortales, no valdría la pena una observancia tan exacta. No es la administración de misterios humanos lo que se les ha confiado. Por el contrario, el que es verdaderamente omnipotente, creador de todas las cosas y Dios invisible, él mismo hizo venir de los cielos su Verdad y su Palabra santa e incomprensible, haciéndola morar entre los hombres y estableciéndola sólidamente en sus corazones. No envió a los hombres, como tal vez alguno pudiera imaginar, a un servidor suyo, algún ángel o potestad de las que administran las cosas terrenas o alguno de los que tienen encomendada la administración de los cielos, sino al mismo artífice y creador del universo, el que hizo los cielos, aquel por quien encerró el mar en sus propios limites, aquel cuyo misterio guardan fielmente todos los elementos, de quien el sol recibió la medida que ha de guardar en su diaria carrera, a quien obedece la luna cuando le manda brillar en la noche, a quien obedecen las estrellas que son el séquito de la luna en su carrera; aquel por quien todo fue ordenado, delimitado y sometido: los cielos y lo que en ellos se contiene, la tierra y cuanto en la tierra existe, el mar y lo que en el mar se encierra, el fuego. el aire, el abismo, lo que está en lo alto, lo que está en lo profundo y lo que está en medio. A éste envió Dios a los hombres. Ahora bien, ¿lo envió, como alguno de los hombres podría pensar, para ejercer una tirania y para infundir terror y espanto? Ciertamente no, sino que lo envió con bondad y mansedumbre, como un rey que envia a su hijo rey, como hombre lo envió a los hombres, como salvador, para persuadir, no para violentar, ya que no se da en Dios la violencia. Lo envió para invitar, no para perseguir; para amar, no para juzgar. Ya llegará el día en que lo envíe para juzgar, y entonces ¿quién será capaz de soportar su presencia?... 3.

IV. El designio salvador de Dios.

65 Dios, Señor y Creador del universo, que hizo todas las cosas y las distinguió según su orden, no sólo se mostró amador de los hombres, sino también magnánimo con ellos. En realidad siempre fue tal, y lo sigue siendo, y lo será: benévolo, bueno, sin ira y veraz: sólo él es bueno. Y habiendo concebido un designio grande e inefable, lo comunicó sólo con su Hijo. Pues bien, mientras su voluntad llena de sabiduría se mantenía en secreto y se guardaba, parecía que no se cuidaba ni se preocupaba de nosotros. Pero después que lo reveló por medio de su Hijo amado y manifestó lo que tenía preparado desde el principio, nos lo dio todo de una vez, a saber, no sólo tener parte en sus beneficios, sino ver y comprender lo que ninguno de nosotros hubiera jamás esperado.

Así pues, teniéndolo todo preparado en sí mismo y con su Hijo, hasta el tiempo próximo pasado nos permitió que nos dejáramos llevar a nuestro antojo por nuestros desordenados impulsos, arrastrados por los placeres y concupiscencias. No es que tuviera en manera alguna complacencia en nuestros pecados, pero los toleraba. Ni tampoco aprobaba entonces aquel tiempo de iniquidad, sino que iba preparando el tiempo actual de justicia, para que, habiendo quedado en aquel tiempo convictos par nuestras propias obras de que éramos indignos de la vida, ahora fuéramos hechos dignos de ella por la bondad de Dios; y habiendo quedado bien patente que nosotros por nosotros mismos no podíamos entrar en el reino de Dios, se nos conceda ahora la capacidad de entrar por el poder del mismo Dios. Cuando nuestra iniquidad llegó a su colmo y se puso plenamente de manifiesto que la paga que podíamos esperar era el castigo y la muerte, llegó aquel momento que Dios había dispuesto de antemano a partir del cual tenía que mostrarse su bondad y su poder. ¡Oh maravillosa benignidad y amor de Dios para con los hombres! No nos aborreció, no nos arrojó de sí, no nos guardó rencor, sino que se mostró magnánimo, nos soportó, y compadecido de nosotros cargó sobre sí nuestros pecados. ÉI mismo «entregó a su propio Hijo» (Rm 8, 32) como rescate por nosotros: al santo por los pecadores, al inocente por los malvados, «al justo por los injustos» (1 Pe 3, 18), al incorruptible por los corruptibles, al inmortal por los mortales. Porque, ¿qué otra cosa podía cubrir nuestros pecados, fuera de su justicia? ¿En quién podíamos nosotros, malvados e impíos, ser justificados, sino sólo en el Hijo de Dios? ¡Oh dulce trueque! ¡Oh obra insondable! ¡Oh beneficios inesperados! La iniquidad de muchos quedó sepultada en un solo justo, y la justicia de uno bastó para justificar a muchos malvados.

De esta suerte, habiéndonos convencido Dios en el tiempo pasado de que por nuestra propia naturaleza no éramos capaces de alcanzar la vida, y habiendo mostrado ahora al salvador que es capaz de salvar lo imposible, quiso que a partir de estas dos cosas creyéramos en su bondad y le tuviéramos como sustentador nuestro, padre, maestro, consejero, médico, inteligencia, luz, honor, gloria, fuerza, vida, sin que anduviéramos preocupados de nuestro vestido o comida.

Si deseas llegar a alcanzar también tú esta fe, procura primero alcanzar el conocimiento del Padre. Porque Dios amó a los hambres, por los cuales hizo el mundo, a quienes sometió todas las cosas de la tierra, a quienes dio la razón y la inteligencia, los únicos a quienes concedió mirar hacia arriba para que pudieran verle, a quienes modeló a su propia imagen, a quienes envió a su Hijo unigénito (1 Jn 4, 9), a quienes prometió el reino de los cielos, que dará a los que le hubieren amado. No tienes idea de la alegría que te llenará cuando llegues a alcanzar este conocimiento, o del amor que puedes llegar a sentir para con aquel que primero te amó hasta tal extremo. Y cuando llegues a amarle, te convertirás en imitador de su bondad. No te maravilles de que el hombre pueda llegar a ser imitador de Dios: lo puede, si lo quiere Dios. Porque la felicidad no está en dominar tiránicamente al prójimo, ni en querer estar siempre por encima de los más débiles, ni en la riqueza, ni en la violencia para con los más necesitados: en esto no puede nadie imitar a Dios, porque todo esto es ajeno de su grandeza. Más bien el que toma sobre sí la carga de su prójimo, el que en aquello en que es superior está dispuesto a hacer el bien a su inferior, el que suministra a los necesitados lo que él mismo recibió de Dios, éste se convierte en Dios de los que reciben de su mano, éste es imitador de Dios.

Entonces, aunque morando en la tierra, podrás contemplar cómo Dios es el Señor de los cielos; entonces empezarás a hablar los misterios de Dios; entonces amarás y admirarás a los que reciben castigo de muerte por no querer negar a Dios; entonces condenarás el engaño y el extravio del mundo, cuando conocerás la verdadera vida del cielo, cuando llegarás a despreciar la que aquí se tiene por muerte, cuando temerás la muerte verdadera, que está reservada para los condenados al fuego eterno que ha de castigar hasta el fin a los que a él sean arrojados. Entonces, cuando hayas llegado a tener conocimiento de aquel fuego, admirarás a los que por causa de la justicia soportan este fuego temporal, y los tendrás por bienaventurados 4.

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1. Carta a Diogneto, cap. 2,

2, Ibid., cap. 3-4.

3. Ibid., cap. 5-7.

4. Ibid., cap. 8-10.

jueves, 31 de julio de 2008

Mi querida Rosa María:

Una amistad que perdura y a través del tiempo se va haciendo más íntima y profunda, es por que se funda en motivaciones espirituales hasta que se llega a considerar como un "parentezco espiritual" cuyos lazos son más fuertes que los de la sangre. Te agradezco tu fiel y siempre sincera y pura amistad, y la mejor manera de celebrarla será agradecerle al Señor y creer en su amor hacia nosotros ¿no crees?

Tu alma hermana en Cristo:

SM Aurora

miércoles, 30 de julio de 2008

Como el cincel a la escultura

¿Venimos a la tierra a sufrir?

De algo estoy seguro, el sufrimiento es parte de la vida. Tratar de vivir una vida sin esperar sufrir sería un suicidio emocional, pues el sufrimiento va a llegar, y si cuando llegue no le encuentras un sentido, la frustración sería inmensa.

Aún así no puedes vivir esperando sufrir todo el tiempo. ¿Cuál sería la manera correcta de sufrir para los que nos sabemos hijos de Dios entonces? Se dice que si estás trabajando para Dios, tienes que cargar tu cruz. ¿Si no es cruz, no es de Dios?

Creo que esto puede llegar a ser bastante cierto. No se trata de estarnos martirizando todo el tiempo, sin embargo para los que tratamos de trabajar en la construcción del reino, no debe ser fácil. Si te es demasiado fácil trabajar para Dios, quizá no estás trabajando lo suficiente. Por que a Él no le puedes ofrecer algo por lo que no estás trabajando a tu máxima capacidad. Por que si a ti se te dió mucho, se te va a exigir mucho.

Pero ¿trabajo = sufrimiento? no lo creo. Una vez que te esfuerzas en trabajar para Dios, deja de ser trabajo por que está movido por el amor, y no le puedes ofrecer algo mediocre a alguien que amas. Y ese trabajo te hace feliz. Oí por ahí que el trabajo es al hombre como el vuelo al pájaro. Y una vez alcanzada esta felicidad, las eventualidades que nos pudieran hacer sufrir a lo largo de nuestro paso por el mundo tienen un sentido: son parte de esa cruz.

Por que nadie dijo que fuera fácil. Por que el ser un hijo de Dios en un mundo en el que choca con las costumbres, diversiones y placeres de la mayoría es una tarea titánica. Por que el trabajar para Dios en lugar de alejar los problemas, los va a atraer más. Pero me llena de una paz inmensa el saber que esos problemas tienen un sentido, una causa, son la cruz que tengo que cargar por mandato de Dios. Y es la única manera de ser completamente felices en la tierra, a través del trabajo y el sentido del dolor.

lunes, 28 de julio de 2008

Callad

El sol cuatro dedos arriba del horizonte. La sierra de tatalpa a la distancia de un tiro de flecha. La sierra de tatalpa cubierta de una variedad incontable de pinos, zacate y musgo al alcanze de la mano. El techo del escenario azul, azul, azul... Un borrego se pierde del rebaño que camina hacia el horizonte y galopa por la más pequeña de las montañas. Su lana es rala, incluso transparentosa, pero tiene un brío distinto a las demás.

A los pies de la sierra descansa un valle de pasto verde, verde, verde... Las vacas pastan y caminan cual hormigas. El camino es largo y el pasto hace valla a su paso. No se ve el fin. Al fondo a la izquierda un par de charcos gemelos hacen de espejo al universo. Su reflejo se pierde en el infinito.

Una luciernaga (¿hada?) tintinea a mi derecha. El sol está tan solo un dedo arriba del horizonte. Sus dedos anaranjados abrazan la sierra y recogen el rebaño celestial que en lugar de tener lana parece crecer algodón. Los gemelos en su honor tornan de color pardo y los montes antes verdes se tornan azules. La roca a mis pies inamovible sugiere tomar asiento. El olor fresco del bosque me inunda y me invita a hacer algo. ¿Pero qué? ¿Cómo agradecer por tanta belleza?

La respuesta me llega cual pedrada de una voz de mujer: ésta vista amerita un decenario. Una vez entregada la rosa no cabía duda: un decenario no era suficiente, había que rezar el rosario entero. Y una vez lleno de Su paz; la vista, la fogata, el cielo en la noche estrellado y una estrella fugaz salieron sobrando.

domingo, 6 de julio de 2008

Dreaming of a better world where chickens can cross roads without having their motives questioned.

Jorge HP

sábado, 31 de mayo de 2008

Ideal

¿Dónde quedaron aquellos hombres que a punta de espada y lanza defendían con la vida sus principios, sus mujeres, su patria y su honor? ¿Dónde quedó aquel caballero cruzado que antes era muerto que blasfemo, antes frias sus carnes que pecador, antes atravesado por una lanza que faltar a su palabra? ¡¿Dónde están aquellos santos dispuestos a ir contra corriente cueste lo que cueste?!

Si tan sólo los jóvenes de hoy en día tuvieramos la mitad del valor, el coraje, la osadía, para defender todo aquello que creemos correcto. ¡Aquello por lo que vale la pena morir! Es increible ver en la calle a un homosexual gritando ¡Soy puto, y que! y al mismo tiempo ver cristianos avergonzados de su fe. Por que está de moda la mediocridad, está de moda la apatía, ¡está de moda la indiferencia hacia Dios! 

Aún las personas supuestamente más cerca de Dios y de su Iglesia tiemblan ante el compromiso.  Al final los más cristianos terminan siendo cristianos mediocres y los menos cristianos terminan siendo peor que los ateos y paganos. Desgraciadamente me sumo al sinnúmero de personas que tenemos el impulso inicial pero que no somos capaces de dar el segundo paso y rechazar por completo el pecado para seguir a Cristo en cada paso de mi vida. Son contadas las personas que hoy en día en verdad se rasgan las vestiduras y se dan de topes por ver lo que creen y lo que profesan hecho una realidad.

A esto hay que sumarle la ignorancia que reina en el mundo cristiano, en el que la mayoría de los supuestamente más avanzados en el camino de la fe no conocen en su totalidad ni siquiera las verdades más básicas del catolicismo. Y lo peor de todo es que la mayoría no hace nada para remediarlo. Muchos prefieren seguir en feliz ignorancia, acatando las partes de su religión que les gustan pero sin sentir deber hacia más, sin sentir esa sed de conocimiento de un incanzable Sto. Tomás de Aquino, la humildad de un San Francisco, etc. 

Espero con ansia el día en que la gente comprometida con Dios y con su religión se deje de necedades y se dedique a lo que dice dedicarse. El día que una mínima cantidad de personas se dediquen a seguir a Dios como es debido: obtener una fe exponencial, rechazar el pecado incluyendo el venial, centrar sus esperanzas en Dios, buscar la verdad con pasión, y amar como ya nadie ama el día de hoy. Un amor de hermanos que el fuego del mundo no puede consumir, y que si se transmite debidamente puede llegar a iluminar el mundo entero.

¡Cave adsum!

jueves, 17 de enero de 2008

Siguiente parte


La sensación de estar por primera vez solo con mi frate era indescriptible. Sentía muchas cosas a la vez. Algo de extrañamiento, por decirlo así, al estar con gente prácticamente desconocida (unos más, otros menos). Paz, inexplicable paz. Cariño, que aun que no se compara con el verdadero amor que se cosechó al final de la misión, ya se sentía la semilla del preocuparse unos por otros.

El fresno es un pueblo mágico. Desde que llegué no pude evitar notar la cantidad tan impresionante de flores que se veían por todos lados. Animales (perros y gallinas más que nada) por todos lados.

Un amor convertido en persona nos recibió con las llaves de la capilla y la primaria y nos indicó el lugar donde la maestra había indicado que debíamos de dormir: la bodega de escobas. Después de entrar y ver el espacio de 6 x 6 (máximo) algo pasa en doña Paulina que se compadece de nosotros y diciéndonos que no quería que pasáramos frío nos abre también un salón de clases para que durmiéramos en él y la comida y material lo tuviéramos en la bodega. Se retira doña Pau dejando una invitación abierta para ir a pasar un rato en su casa más tarde. Finalmente terminamos de desempacar todo y rápidamente exploramos El Fresno a grandes rasgos para dibujar un mapa que por ahí lo debe de tener guardado Caro. La primera casa que visité fue la última de la que me despedí cuando se acabó la semana, en un día lluvioso. Todavía no puedo olvidar la cara de esa señora.

Ese mismo día en una de las entradas o salidas de la cocina (como de ahora en adelante llamaremos a la bodega) escucho una ruidos extraños en el techo. ¡Frate hay ratones en la cocina! Chayo y un servidor armados de palos de escoba le movemos un poco al techo.
-Se fueron para acá.
- No, para acá.
- ¡Están en la parte de afuera!
En eso salen volando de 1 a 10 murciélagos (mi memoria falla) asustando a una que otra dama de la frate y nos despreocupamos de que los ratones fueran a ser un problema serio...

Creo que yo tengo un problema serio, tengo que narrar más de un año de mi vida (desde misiones semana santa 2007 hasta el día de hoy) y muchas cosas se me han olvidado. Seguiré:

Esa noche había clásico, y fuimos invitados a verlo en casa de doña Pau, solo para toparnos con la sorpresa de que no lo estaban transmitiendo por televisión abierta. Aún así pasamos un buen rato mientras nos enseñaban a bailar un poquito de cumbia (para lo cual me declaro un inepto). Finalmente nos fuimos a dormir y con una buena platicada bajo las estrellas terminó el primer día en "el Fresno".

Después de entregarme a los brazos de Morfeo, en lo que pareció un instante, empiezo a percibir el ruido de tambores, después un silbido como de flauta, ¡qué pasa! después se oye una voz de hombre que empieza a cantar. Entonces me doy cuenta que ya se levantó la aurora de rosados dedos y Caro nos está despertando por primera vez con la canción de Huichilopotzli. Si mal no recuerdo la mañana estaba fresca.

Mi primer visiteo. Quisiera acordarme con detalles para comparar con mis últimos visiteosAl menos me parece que estaba entusiasmado, todo era nuevo para mí. Me parecía increíble el hecho de que te invitaran a comer con tanta facilidad y tanta entrega. Señoras invitándonos sin conocernos a sus casas, dejándo los quehaceres solo para platicar un ratito con nosotros y ver que teníamos que decir. En mi primer visiteo conocí a una de las personas más nobles y buenas que jamás he conocido: Doña Orfa. Es imposible olvidar la manera en la que nos trató a Anny (estoy 99% seguro que fue ella) y a mi en su casa. Comimos fideos con salsa de tomate, arroz y creo que mole. La casa era de dos cuartos (la cocina y el dormitorio), medio caída y recuerdo haberme pegado más de una vez con un tronco de madera que hacía de techo en la entrada. Su vajilla era de los más rudimentaria que se podía, y aún así doña Orfa no dejó de sonreír un sólo instante.

Hay otra persona que no puedo olvidar y estoy seguro que la conocí en el visiteo de ese día. Caminando y casi saliendo del fresno por el camino hacia "el molino" (del cuál comentaré más tarde) vimos mi compañera y yo (si, creo que era Anny, a lo mejor incluso ibamos tres) una pequeña casita. Lo primero que pensé fue: "nadie vive ahí". Lo que veía era lo siguiente. Un terreno de (más o menos) 50 x 50m, en el tercer cuadrante había una serie de palos de mezquite en posición vertical, sobre ellos había dos láminas de aluminio medio rojizas por el óxido y una tercera apoyada en la "pared". Había un árbol de flores de color lila/blanco y no pude evitar tomar una y guardarla en mi morral. Entonces veo a un señor con un sombrero a lado de la casa con una tina. Nuestra primer reacción fue preguntarle si podíamos pasar y si le ayudabamos en algo. En el fresno el agua llega cada tercer día, y ese día era, y nos dejó ayudarle a cargar cubetas llenas de agua para vaciarlas en un tambo que tenía en la parte posterior. Esa agua la usaba para todo, incluso para darle a un perrito que cuidaba.

Era un señor de pocas palabras, al principio incluso creí que no podía hablar, pero una vez que se hizo de confianza nos contó un poco de su vida y nos hizo pasar a su muy humilde hogar. Cuando vi el lugar por dentro no podía creer que alguien viviera ahí. En el techo se veían claros agujeros que inmediatamente me hicieron pensar en lo que pasaba cuando llovía. En una esquina había un poco de leña encendida que tenía encima una cacerola con frijoles hirviendo (su cena). Nos platicó que el trabajaba en la labor, entonces me acuerdo perfectamente haber pensado en como una persona que trabaja, y que seguramente lleva muchos años trabajando y no tiene a nadie a quien mantener pudiera vivir en tan míseras condiciones económicas.

A pesar de que la mañana comenzó fresca, para la hora de la comida ya hacía bastantito calor. Aún así teníamos que hacer un esfuerzo por pararnos de donde estábamos tirándola y preparar catequesis, celebración de la palabra, etc. Recuerdo como si fuera ayer mi primer día de catequesis. Por alguna extraña razón decidí catequizar señores. Imaginen mi sorpresa y mi decepción cuando llegó la hora y habían llegado niños, jóvenes y señoras pero a los señores no se les veía por ningún lado...pendiente

martes, 15 de enero de 2008

La tercera no es la vencida


Después de leer las primeras dos partes de esta cosa que para estar en el mismo canal llamamos "El camino" me doy cuenta de lo pobre que es mi lenguaje y la manera de expresarme. No por la complejidad de las palabras si no por la redacción en general. Vamos a ver que se puede hacer al respecto, aún así les pido que disculpen los errores de este humilde, más que escritor, cristiano. También aprovecho para pedir disculpas por tardarme tanto en escribir, casi creo que pasa más en tiempo real que lo que pasa en la historia. Karlita me regañará por olvidar detalles pero que le hacemos, mejor tarde que nunca ¿no? (¡Saludos mujer!)

En la entrada anterior me faltó mencionar el Domingo que fuimos varios del grupo de misiones (pocos en realidad) a una misa que ofició el obispo (ahora cardenal) de Monterrey pidiendo por todos los misioneros de la diócesis. Esto tiene importancia en el sentido que me marcó profundamente el hecho de ver por primera vez a más de mil jóvenes católicos reunidos y ser cautivado por la alegría que se respiraba en forma de cantos y bailes. En fin, terminé la vez pasada contando como justo antes de la misión nos empanicamos (¿está bien dicho?) y tuvimos que recurrir a ayuda externa a nuestra frate y a nuestro coordi. Aún así llegó el sábado y no estábamos mucho mejor. Lo peor de todo es que cometí el imperdonable error de no haberme confesado con anticipación. Segundos antes de que se dispusiera a iniciar la celebración el padre Vicente, osé pedirle que me administrara el sacramento (al fin y al cabo un sacerdote no puede negar la confesión) y recibí una muy buena regañada. No sé ni cómo pero acabe sentado con mi frate y una sonrisa con una camiseta del Diec puesta que me quedaba grande (¡Gracias Chayo!). Al final de la celebración se nos entregó una cruz a cada quien y eran nuestros papás quienes nos la colgaban. La mía no entró (¡El hilo estaba corto no tengo la cabeza grande!) y tuve que deshacer el nudo, hecho que tuvo inimaginables repercusiones en un futuro.

Salimos de la parroquia todos felices y contentos y ¡oh, sorpresa! no había camiones. Después de maldecir un buen rato a la "ley de murphy" llegaron por fin un camión y una redila si mi memoria no me falla. Adentró del camión existía un ambiente ameno, de grandes expectativas y ansiedad por lo que había de venir. Mi primera impresión de los pueblo de Linares fue cuando varias amigas se bajaron en el primer pueblo (el troncón si no me equivoco) y saludaron a viejas conocidas de otra misión en otro contexto y otra vida de la que yo no era parte aún. Lo más impresionante fue ver sus caras cuando se volvieron a subir al camión y estaban llorando. Lágrimas alegres saltaban de emoción por sus caras y jugaban entre ellas (me pase, no dije eso favor de ignorarlo y seguir leyendo) por aquel reencuentro tan esperado y a la vez inesperado (repentino). En mi mente solo se leía: "Eso nunca me va a pasar a mí".

Importante factor fue el hecho de que ese sábado se llevaría acabo el clásico regiomontano de fútbol, lo cual nos motivó (a los hombres más que nada) para desempacar en cada pueblo las maletas y comida en una velocidad récord y como consecuencia lógica la última frate terminó con cosas que no eran de ellos y que más tarde la frate móvil (Daniel y Omar) tuvo que devolver a sus respectivos dueños. (creo recordar algo sobre la maleta de Karlita en el fresno). El orden de descarga no se me olvida (espero): El troncón bajó primero en la capilla y el pueblo los recibió, frate amarilla. Siguieron los del pueblo de San Rafael, frate roja. Cada vez agarrábamos más velocidad y era más rápida la descarga, en cada pueblo había despedidas emotivas. Antes de que me diera cuenta ya estaba con mi maleta en una mano, la otra tocando la cruz de mi cuello y el morral colgado sobre el hombro viendo como se alejaba el camión con la frate verde rumbo a San Francisco (Pancho).

Apéndice: La importancia de narrar un camino el cual todavía estoy lejos de terminar es tal que diga lo que diga y por más mal que escriba y por mucho que me tarde en hacerlo no debilitará su contenido a pesar de que carezca de lujo de detalles. Cada quien tenemos nuestro camino y en ocasiones cruza con el de los demás e incluso llegamos a recorrer parte de nuestro trayecto acompañados por personas invaluables. Tienes que saber desde ahorita mi muy amado lector que si estás leyendo esto es por que eres parte de este camino. Y no sé tú, pero yo muero por saber en donde termina.

lunes, 14 de enero de 2008

Si te preguntas por que estamos como estamos, ve el comercial de redbull del perro salchicha.

jueves, 10 de enero de 2008

Pecado

El joven respiraba tan fuerte y tan rápido que sentía que la agitación lo iba a matar. Sufría el peor de los sufrimientos adentro, aún así ¡oh, que fácil era quedarse ahí acostado y, aunque no se disfrutaba en absoluto, algo tenía que lo hacia tan atractivo! Ese lugar tan deseado y a la vez tan dañino y vacío. Algunos dicen que era su imaginación, pero él asegura que cuanto más tiempo pasaba adentro el vacío se hacia más grande, el hedor a putrefacción se tornaba más intenso e incluso llegó a afirmar que la penumbra se volvía tan penetrante que los huesos le dolían. Cada vez, en su desesperación, y después de dolorosos intentos para vencer a lo que lo mantenía atado, lograba querer salir del baúl bajo el ideal de una aspiración nueva, un proyecto nuevo, una amistad, un amor. En esas frenéticas y espontáneas situaciones (que ni en un millón de años podría haber logrado por sí mismo, afirma) se veía atrapado por cientos de manos (esa forma se sentía al menos) que lo arrastraban una vez más a la oscuridad.
Una que otra vez lograba valiéndose de esfuerzos sobrehumanos (dice él que de encontrarse sólo nunca hubiera podido y mucho menos sin el precedente del que todo el mundo habla hoy en día) conseguía sentarse, entonces era cuando las cosas eran en realidad difíciles: oía voces en su cabeza. No cualquier voz, sino la de sus conocidos: amigos, familiares (seres queridos en fin). Pero sonaban extrañas. Las menos tentadoras hablaban de tiempos nuevos, vida nueva y libertad. El conocimiento como la fuente máxima de perfección y único objetivo en la vida. Otras más se expresaban en palabras extrañas y de lo que se les podía entender el joven infirió que tenían la verdad, o las verdades como decían ellos. Hubo uno que por un momento dejó estupefacto al joven haciéndolo creer que no existía y era producto de la imaginación de la propia voz. Las voces más tentadoras hablaban de espíritus ocultos, energías y hechicería pero incluso estás implicaban esfuerzo, como lo hizo sabe oportunamente una voz clara y fuerte. Entonces esta voz clara y fuerte dijo una frase clave: ¿qué haces sentado pudiendo estar recostado? Y confió en él joven una ley natural que pocos humanos saben y de la que se puede sacar mucho provecho: la ley del mínimo esfuerzo necesario.
Fue entonces cuando el joven escucho otra voz. Empezó leve como un zumbido en el oído izquierdo, pero fue creciendo de tal manera que si en ese entonces hubiera deseado gritar no hubiera escuchado su propia voz. Claro que lo que decía la voz no lo invitaba para nada a gritar. Sonaba cierta como la verdad más elemental. La voz decía: ¡LEVÁNTATE! ¿Pero, cómo? y en ese momento el joven se incorporó de un salto (cuenta que en ese momento y hasta ahora no estuvo seguro si se puso de pie por su cuenta o fue algo más lo que lo jaló hacia arriba)
Para su sorpresa aun estando de pie seguía dentro del baúl (tanto así había crecido la oscuridad). Se dispuso a abrir la tapa que en ese momento tenía esencia de techo para su persona. ¡Qué pesada era! En eso momento pasaron enfrente de él siete personas. Digo enfrente de él por que fue así como el joven las imaginó pero luego se percató de que sólo estaban en su imaginación. La primera era una muchacha cuya belleza nada tenía que envidiar a Helena, por cuyo nombre naciones enteras pelearon. La segunda era Bacco con las bacantes que traían un banquete en su honor. La tercera era fuego cuyo calor podría atravesar cien puertas de kilómetros de grosor cada una y aún así quemar la mano de quien tocara la más distante. La cuarta era un millonario (cuyo nombre preferiría callar) que podía comprar los activos totales del mundo cuatro veces. La quinta era difícil de describir, lo que el joven pudo decir es que era tan pequeña y aparentemente manejable que su inmensidad absorbía, se llamaba Orual. La sexta era ya conocida pues cuando habló reconoció la voz que lo invitaba a recostarse y en realidad era solo eso: una voz. La séptima persona era la más interesante pues era muy parecida al joven y en cuanto entró se dispuso a disfrutar lo que ofrecían las demás personas al creerse digno de tales placeres. La muchacha le ofrecía carne. Bacco ofrecía excesos. El fuego ofrecía poder. El millonario bienes. Orual todo lo que tenían los demás. La voz invitaba al joven a dejarse llevar por los demás. El joven que se le parecía mucho se acercó a él y tocándolo se hicieron uno sólo, y ahora en su mente le hacía creer que todos esos bienes eran lo mínimo que él se merecía y que él era el mejor de todos. Ya no necesitaba salir del baúl. Lo tenía todo.
Se dice que en el momento que oyó un zumbido en el oído izquierdo su mente fue lo suficientemente poderosa para ignorarla incluso cuando gritaba. El joven se hallaba una vez más en el fondo del baúl.

sábado, 3 de noviembre de 2007

Decálogo del escritor

Primero.
Cuando tengas algo que decir, dilo; cuando no, también. Escribe siempre.
Segundo.
No escribas nunca para tus contemporáneos, ni mucho menos, como hacen tantos, para tus antepasados. Hazlo para la posteridad, en la cual sin duda serás famoso, pues es bien sabido que la posteridad siempre hace justicia.
Tercero.
En ninguna circunstancia olvides el célebre díctum: "En literatura no hay nada escrito".
Cuarto.
Lo que puedas decir con cien palabras dilo con cien palabras; lo que con una, con una. No emplees nunca el término medio; así, jamás escribas nada con cincuenta palabras.
Quinto.
Aunque no lo parezca, escribir es un arte; ser escritor es ser un artista, como el artista del trapecio, o el luchador por antonomasia, que es el que lucha con el lenguaje; para esta lucha ejercítate de día y de noche.
Sexto.
Aprovecha todas las desventajas, como el insomnio, la prisión, o la pobreza; el primero hizo a Baudelaire, la segunda a Pellico y la tercera a todos tus amigos escritores; evita pues, dormir como Homero, la vida tranquila de un Byron, o ganar tanto como Bloy.
Séptimo.
No persigas el éxito. El éxito acabó con Cervantes, tan buen novelista hasta el Quijote. Aunque el éxito es siempre inevitable, procúrate un buen fracaso de vez en cuando para que tus amigos se entristezcan.
Octavo.
Fórmate un público inteligente, que se consigue más entre los ricos y los poderosos. De esta manera no te faltarán ni la comprensión ni el estímulo, que emana de estas dos únicas fuentes. Noveno.
Cree en ti, pero no tanto; duda de ti, pero no tanto. Cuando sientas duda, cree; cuando creas, duda. En esto estriba la única verdadera sabiduría que puede acompañar a un escritor.
Décimo.
Trata de decir las cosas de manera que el lector sienta siempre que en el fondo es tanto o más inteligente que tú. De vez en cuando procura que efectivamente lo sea; pero para lograr eso tendrás que ser más inteligente que él.
Undécimo.
No olvides los sentimientos de los lectores. Por lo general es lo mejor que tienen; no como tú, que careces de ellos, pues de otro modo no intentarías meterte en este oficio.
Duodécimo.
Otra vez el lector. Entre mejor escribas más lectores tendrás; mientras les des obras cada vez más refinadas, un número cada vez mayor apetecerá tus creaciones; si escribes cosas para el montón nunca serás popular y nadie tratará de tocarte el saco en la calle, ni te señalará con el dedo en el supermercado.

El autor da la opción al escritor de descartar dos de estos enunciados, y quedarse con los restantes diez.

(Augusto Monterroso)


domingo, 28 de octubre de 2007

La (no) tan esperada segunda parte del camino!


Sabrán mis cuatro lectores que ha pasado demasiado tiempo de una entrada a otra. No es el propósito de esta entrada dar el por qué, pero en resumen fue por que no me dí el tiempo (siempre tenía la excusa de falta de tiempo e iluminación por decirlo así). Pero bueno había que seguir.

Estábamos en febrero, acabó una jornada y para entonces yo era más constante en las juntas de los jueves. Ya habían comenzado las juntas de misiones de semana santa en la nati. No me pregunten que fue lo que me motivó a ir, porque ni yo lo sé, sólo sé que hubo muchas llamadas aunque la mayoría fueron astutamente evitadas por mí, pero finalmente me caí del caballo, y decidí ir a la primera junta. Domingo a las 10 de la mañana, llego esperando ver mucha gente (después de todo mucha gente se va de misiones). El total de la junta eramos 8-10 personas contando a los guías. ¿Esto es una junta de misiones? ¿Me levante a las 10 de la mañana para que luego haya gente que tenga la confianza de no ir a las juntas para que luego de todos modos los dejen ir? ¡Además todo esto es una estupidez!, ¿escribir yo en un rota folio la razón por la que me quiero ir de misiones? !Qué ellos me la digan yo como voy a saber que hago aquí!

Más o menos así pensaba en esos instantes. Entonces tome la "sabia" decisión de faltar ya no me acuerdo si a las siguientes 2 o 3 juntas, (luego me dí cuenta que muchas cosas que después no sabía ahí las tenía que haber aprendido) después supongo que pensé que ya era mucha flojera o algo por el estilo, la verdad no me acuerdo, pero ya fui al resto de las juntas. En resumen se puede decir que las juntas me sirvieron para darme una idea de lo que venía, claro que después me dí cuenta que mi idea estaba como a 100 años luz de la realidad.

Viene el retiro de misiones, que más que retiro es un día entero que te vas en este caso a una quinta y vives varias cosas. Para empezar: integración, prácticamente nos hicieron hablar con todos y cada una de las personas que fueron al retiro, que habíamos visto en juntas pero ni esperanzas de hablar con todos. Comemos (aun que no lo parezca es necesario) y tenemos una dinámica acerca de la pasión y muerte de Jesús. Acabamos y nos dicen lo que tanto hemos esperado por más de un mes: vayan a buscar las bolitas de unicel que están en todo el rancho, cada bolita tiene un nombre y un color, ¡el color que les toque es el de su frate!

Bueno pues ahí nos ven a todos buscando por todos lados. Encuentro mi bolita, color celeste, volteo y veo a Caro y a Chayo con un cartelón que decía en letras grandes y también de color celeste: ¡Frate Aqua! Voy con ellos y todo indica que era Ale la que estaba ahí también antes que yo, claro que en ese entonces era una desconocida para mí. Se acerca más gente: un tal Paco (decían los rumores que era una verga, pero yo no lo creí), una güerita que se hacía llamar Andrea, la famosísima Gabby Castro, y Anny, que ya había platicado con ella en el camión (Anny fue la penúltima de todos en encontrar su bolita). Cabe mencionar el hecho de que yayo fue el último de todo misiones en encontrar su bolita por mucho y necesito ayuda para encontrarla (¡Saludos carnalazo!). En ese entonces no estaba del todo emocionadísimo con mi frate, cosa que no puedo justificar si no es diciendo que después me dí cuenta del error en el que estaba. Creo que mucho de esto se debe a que en ese instante aunque no lo crean no estaba del todo convencido de que era a lo que iba (todavía existía en mi mente la vaga idea del simple alejamiento de monterrey y las preocupaciones diarias para descansar).

Entonces nos alejamos de los demás hacia una roca que estaba en medio del zacate y nos ponemos a platicar un poco. Los guias, Chayo y Caro, nos piden nuestros "mails" y teléfonos y entonces que hiciéramos entre todos una porra de la frate (si, así como se oye). Después de muchas propuestas, unas más buenas que otras, nos decidimos por algo más o menos así:

Dirigente: ¡Yo soy!
Todos: ¿Quién?
Dirigente: ¡De la frate aqua!
Todos: ¡Que si, que no, de la frate aqua!

Dirigente: ¡Yo soy!
Todos: ¿Quién?
Dirigente: ¡Un misionero!
Todos: ¡Que si, que no, soy un misionero!

Dirigente: ¡Yo voy!
Todos: ¿A dónde?
Dirigente: ¡Yo me voy al fresno!
Todos: ¡Que si, que no, yo me voy al fresno!

Dirigente: ¡Yo voy!
Todos: ¿A qué?
Dirigente: ¡A llevar a Cristo!
Todos: ¡Que si, que no, a llevar a Cristo!

Y por lo general acabábamos juntando las manos diciendo: ¡1, 2, AQUA!

¡Era divertido aunque no parezca! Bueno terminamos con esto y hubo una especie de descanso, nos pusimos a jugar con una pelota de fútbol, lo que lógicamente terminó en un mini torneo intra-frates (que prefiero omitir como nos fue si me permiten). Después tuvimos una plática con un misionero de corazón. Nos cuenta este tipo como en su primera misión (creo recordar que fue en durango) se encariña mucho con un niño y una niña, y a la niña le deja sus lentes de sol. Regresa el misionero 3 o 4 años después y se lleva la sorpresa de que es reconocido y la alegría de que la niña conserva sus lentes y el niño, que ya trabaja, lo recibe con gozo. Después de esta anécdota nos cuenta un poco de lo que es ser un misionero y terminamos con una hora santa. De esta hora santa puedo recordar sobre todo la canción "Saliendo del pretorio" cantada por Ivonne (voz privilegiada, actual directora del DIP). Recuerdo el impacto que tuvo en mí esta canción que narra como Jesús es maltratado y aún así pide misericordia hacia nosotros. No puedo describir lo que sentí con claridad en parte por que no lo recuerdo, lo que si se me quedó bien grabado es que cada 3 o 4 palabras se me ponía "chinita" la piel. Terminando el retiro me encontré sorprendido por una sensación de alegría.

En las siguientes juntas ya conviviendo más con la frate nos dimos cuenta de que no sabíamos absolutamente nada. Me pidieron que fuera guardián del santísimo y ministro extraordinario de la comunión. - ¿Qué es eso? - Tú no te preocupes, luego va a haber cursos. Queda grabada en la memoria de todos la primera junta como frate en casa de Chayo donde vimos todo acerca del viacrusis y pedimos pizza. A pesar de haber tenido 2 o 3 juntas de frate para discutir cosas como los disfraces del viacrusis y quien iba a dar cada platica, no les miento si les digo que faltaba menos de una semana de la misión y lo que sabía (voy al fresno, a mí me toca dar catequesis a adultos, soy ministro extraordinario, no debo de aceptar cigarros ni bebida, debo mostrarme alegre y dispuesto) era mucho menos que lo que ignoraba (¿Qué es una catequesis, ¿qué es un "visiteo"?, ¿qué temas vamos a dar? ¿qué son "binas" y "trinas"?). Esto nos empezó a preocupar a la frate ya que Chayo era inlocalizable, y se entiende. Sin embargo optamos por hablar con Lalo (malamente) y la verdad es que nos tiró un parote un memorable día después de una boteada en Gómez Morín, explicándonos el montón de cosas básicas que no sabíamos en el Starbucks de cumbres, complementado más tarde con Caro y su laptop (¡Saludos Madre!).

(todavía falta, y mucho)

jueves, 18 de octubre de 2007

Tren

El joven veía lo que venía, veía venir el tren. ¿Por qué no se movió? Tenía la radio apagada, las ventanas abajo, el tren pitó, los demás carros pitaron, incluso uno que otro conductor (o conductora) le gritaron con fuerza para que se moviera. Podemos afirmar que vio venir el tren. ¿Por qué no se movió? No estaba atorado. Tenía la salida fácil, era cuestión de pisar el acelerador. ¡Pero que tarea tan difícil! No lo culpo. Tenía que quitar el pie del freno, levantarlo a una altura considerable para que no se fuera a trabar con el otro pedal, eso sin mencionar que le acababa de picar un mosquito (malditos seres) en el dedo chiquito del pie por lo que resultaba horriblemente incomodo cualquier movimiento, y finalmente aplicar una fuerza considerable para que el carro se moviera. ¡Qué fastidio! Las cosas deberían de ser más fáciles. Los carros se deberían de mover por sí solos. El joven no quiso hacer tal esfuerzo, bueno, si quiso. El tren viene muy lejos, se dijo, tengo tiempo. Ya se viene acercando pero no importa, tengo tiempo, ahorita tengo mucha flojera y ¡hay como me da comezón ese piquete! Ya viene más cerca, bueno a final de cuentas ¿qué tan fuerte puede estar el golpe? siempre he sobrevivido a esta clase de accidentes y al final las cosas me salen. Pum.

martes, 21 de agosto de 2007

La sensación de un niño cuando sube por primera vez a un avión

domingo, 19 de agosto de 2007

El camino (primera parte)

Yo Ramiro Alonso Cepeda Gil, me siento dichoso y orgulloso de decir que acabo de vivir uno de los fines de semana que quizá me haya marcado para siempre, o al menos por una buena parte de mi vida futura.
Para ubicarnos en el contexto: Yo entré a formar parte de un grupo llamado Diec (Desarrollo Integral En Cristo) por medio de un retiro especialmente diseñado para raza de prepa(llamado Mystery Nights), el cual se llevó a cabo en Octubre del 2006, fui invitado por dos amigas muy queridas. El retiro estuvo de lo mejor, y me llamaba mucho la atención la manera de trabajar de estas personas. Para mí eran nuevas ciertas cosas como por ejemplo dinámicas de integración que en el liceo estamos predispuestos a ver como "estúpidas" demostraron ser en una gran medida efectivas. Hay un elemento sorpresa que se mantiene a lo largo del retiro pues nunca sabes lo que sigue (Hasta te llegas a desesperar por la frase: "Vive el momento"), sorprendiéndote con dinámicas impresionántemente simples y a la vez efectivas. Por motivos de confidencialidad del retiro no se me está permitido dar muchos detalles acerca de este retiro, sin embargo si puedo mencionar el hecho de que viví mi primera hora santa meditada, enfrente del Santísimo, de toda mi vida y fue algo que realmente me impactó (junto con muchas otras cosas a lo largo del retiro) y quizá fue en ese entonces donde se encendió una microscópica lengua de fuego aún invisible en mi corazón, pero aún así me inquietaba.

En fin después del retiro fui invitado a "juntas" que más bien son pláticas de diversos temas ya sea de teología, apologética, ética religiosa o temas actuales. Aun que me gustaba ir a las juntas la mera verdad es que nunca fui muy constante que digamos. Llega navidad, algunas personas me menciona como quien no queriendo y de pasada algo sobre unas misiones de navidad, lo cual no me llamó ni en lo más mínimo la atención y respondía al que me llegara a invitar de misiones: "hace mucho frío" "no me late" "no creo que sea mi forma favorita de evangelizar (Cosa que luego comprobé absolutamente falso)". Seguí entonces con mi apostolado se puede decir que tibio, mediocre o, por no ser tan crueles, falto de conocimiento de cual era el camino a seguir.

En febrero se lleva a cabo una jornada llamada "Una noche distinta", la cual cabe mencionar tuvo sus instantes bastante interesantes. Por ejemplo, antes de la jornada se llevo acabo un torneo entre todas las ramas del Diec, al cual no pude asistir por el trabajo con mi tío el sábado en la mañana (Sí, trabajo los fines de semana con el hermano de mi mamá que tiene un consultorio de medicina familiar). Entonces al terminar mi turno (alrededor de las 2 p.m.), me dirigí hacia el seminario donde se estaba llevando acabo el torneo. Pues por razones que sólo Dios sabe, sucede que una compañera se tropieza y siente mucho dolor en el pie. La ofrezco a llevarla con mi tío, quien le recomienda radiografías. Para este entonces sabíamos de una posible fractura y por lo tanto la imposibilidad de que participara de la jornada. Entiendame el lector que para poder comprender la gravedad del asunto hay que recalcar el hecho de que esta niña enserio se moría de ganas de vivir esta jornada.
La jornada en sí fue una experiencia muy padre. Llegamos la noche del jueves, empezando con unos ricos tamales para luego proceder a un rally muy interesante. En términos generales en cada estación te hacían reflexionar, un fantasma de un personaje bíblico que te contaba su historia y la mayoría de las veces se preguntaba sobre cierto aspecto de la vida en el 2007 (maneras de vestir, pudor, violencia, terrorismo, etc.) a lo cual te quedabas pensando muchas cosas. Terminamos con una hora santa muy emotiva, pues la mayoría de nosotros, creo yo, seguimos pensando en el hecho de que nuestra amiga estuviera en Monterrey con el pie roto y nosotros ahí, concluimos que hay planes de Dios que no podemos llegar a comprender en su momento. Después de la hora santa sucedieron muchas cosas.
Jugamos cartas un rato, hubo tiempo para tocar la guitarra y cantar y pensar en la vida, después (como a las 4 a.m.) descubrimos que la camioneta de una de las formadores decidió que era el momento justo para hacernos saber que tenía una llanta ponchada. Fue un pancho para cambiar la llanta por que por razones desconocidas la llanta ponchada no cedía. Después de eso decidimos preparar café, que, aun que no había suficiente azúcar más que para una taza cada quien, terminamos por toarnos unas 4 por cabeza. Entre juegos de pañol y risas y pensamientos nos voló la noche. Dieron las 7 de la mañana en el reloj de la cafetera, y la mayoría (en realidad todos menos yo) decidieron acostarse ahí mismo a la interperie con unos sleeping bags para intentar visitar a morfeo aun que fuera por un par de horas.
He aquí donde podemos ver las consecuencias de una mente ociosa, pues había estado intentando con terquedad sacar las mañanitas de oído en la guitarra desde hacía dos horas, y para la hora en que se acostaron había triunfado (cosa que considero fue una proeza pues prácticamente era la segunda vez que agarraba una guitarra más o menos enserio). Bueno para esto, algunos de los que estaban ahí tenían que estar a la fuerza a las 10 a.m. en el regio para una junta de misiones, de lo contrario su ilusión por ser misioneros esa semana santa sería frustrada. Acabando de realizar mi proeza, mi ociosa mente se puso a trabajar maquinando un plan maligno. Mis ojos repararon en el reloj de la cafetera que marcaba las 7:01, recordé la situación de los del regio y el hecho de que estaban tan cansados que muy probablemente entrarían en un estado de sopor y somnolencia en cuestión de segundos después de haberse acostado. Me paro de la banca en la que estaba sentado, dejando la guitarra de lado e intentando hacer el menor ruido posible. Me dirijo hacia la cafetera. 7:01...8:01... 9:01...10:01. Retomo mi posición con la guitarra y digo:
- Pollo! We! ¿no se tenían que ir con daniel temprano para la junta de misiones?
(pollo se reincorpora y mira el reloj)
- ¡Ya son las diez!
(sobresalto general)
Gritan a Daniel, (que estaba dormido dentro de su Peugeot gris tranquilamente) y el los voltea a ver mientras le hacen señas poniendo el dedo índice en el reloj y con cara de preocupados. Daniel se limita a mostrarles el pulgar y se vuelve a acostar. En el momento en que me vieron tirado en el suelo revolcándome de la risa creo que empezaron a sospechar, e hicieron comentarios despectivos maldiciendo. No lo podían creer cuando les dije que habían dormido tan solo un minuto, incluso hubo quien llego a decir que sintió que durmió por lo menos una hora.
Lo que siguió de la mañana lo vivimos con cara de zombies y hubo quienes todavía reímos por comentarios y acciones de poco valor humorístico, (entiendase estupideces) muy probablemente por los todavía vigentes efectos farmaceuticos de la cafeína. También fue divertido despertar a las mujeres con una trompeta que traía Daniel. El hecho de que los hombres del grupo hayamos tomado la decisión de evitar dormir por toda la noche nos hizo vivir experiencias de fraternidad que en ningún otro lado ni momento hubiéramos podido.
Gran parte de la importancia de esta jornada radica en el hecho de que a partir de entonces mi relación con el grupo de juvenil en general creció y empecé a seguir con más continuidad a las juntas.

Continuará...